El bar de Poe


Ella

Ella es voraz y veraz, dos virtudes que amo y que son mucho más que un juego de palabras. Ella vuela, con las piernas abiertas, y me lleva tan alto que hace tiempo que perdimos el miedo de caernos.

Ella me hace sonreír, incluso cuando no toca.

Y cuando toca, toca rugir y celebrarlo a carcajadas.

Ella es un misterio de seda, un escándalo de tejados no apto para propensos a marearse en las alturas. Verla comer con apetito de náufrago, oírla reír o gemir como mil primaveras, saborearla hasta el exceso.

Tocar, de su misterio, el terciopelo.

Que, de repente, le de un ataque de amor y se vuelva el koala más sexy de esta selva. O que te mire como ella mira, te vea guapo y se te borren de la cara todas las derrotas reales o imaginarias. Cuando se agarra a mí como a un tablón en alta mar. Y en realidad me está salvando.

No sé por qué le llaman polvo, si con ella es luz y fuego y aire, y la tierra siempre queda abajo. Ella está hecha de un material tan especial, que te cambia la vida cuando la tocas.

Abrazarla desnuda es como bailar en el aire, sin más música que la que vamos improvisando al respirarnos. Abrazarla, desnuda, es remar contra el tiempo y ganarle. Ella tiene un sólo defecto:Yo.

Y hasta eso le queda bien.

Tú y yo (I)

Siempre andamos amaneciéndonos, tú y yo, incluso por las tardes. De tanto encajarnos, con ternura violenta, formamos un puzzle de dos felices piezas y pisamos el cielo, vestidos de deseo, descalzos por completo. Somos relojes de viento y por eso nos damos cuerda frotando el tiempo con nuestros cuerpos. Y mientras las radios se inundan de malas noticias, hacemos entre tú y yo, noticias buenas. Y mientras alguien se pelea en la calle, por la solemnidad de un ceda el paso, nosotros nos tenemos, sin carné, sin seguro, y sin semáforos.

Aquí la única pena es despegarnos después de tantas hora felices y anudados.

Por tristezas, celos y dolores, preguntar en la casa de al lado.

Jornada de los amantes

 

Tarde

Clandestinos, como inmigrantes felices de haber cruzado la alambrada, nos abrazamos a un sueño sin permiso y con la espalda mojada.

Noche

Aquí está nuestro bar, nuestra vuelta al mundo sin escalas. Aquí, el patio para jugar desnudos y sin reglas prestadas. Aquí. En esta cama.

Mañana

Volverás a perder el bus y lo sabías. Irás oliendo a mí,con la piel salpicada de medallas y esas ojeras diferentes que por suerte nadie reconoce.

Por suerte.

O por desgracia.

Furtivos y ruidosos

Hay en mi cuarto una montaña, un caliente Himalaya que escalamos usando todas las manos, trenzando todas las piernas. A veces nos falta el aire, porque hasta el aire nos bebemos, y nos chupamos el oxigeno, y no hay más sherpas que los dedos.

Hay en mi cuarto una jungla, y abrimos con caricias de machete un camino por el que no se vuelve; nos gusta perdernos en la fronda.

Somos furtivos y ruidosos, nos cazamos sin trampas ni señuelos, para alimentarnos de nosotros.

Y al anochecer, vestidos, entre la manada, nos escondemos.

Del libro #Follamantes

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