El alma por el pie

Por Pablo Brescia

Alice Munro, cuentista

Alice Munro (n. 1931 en Canadá) ha recibido el premio Nóbel de literatura. Más allá del mérito de este tipo de galardones, Munro es una gran cuentista y vale el reconocimiento al género. En mi colección de poéticas de los escritores de cuento, hallo el siguiente comentario de la escritora canadiense, fechado en 1982: “El cuento es como una casa hecha de sentimientos y sensaciones. No sé de dónde vienen ni adónde van; sólo sé que cuando leo y escribo cuentos habito esa casa me dejo estar y trato de conectar los diferentes espacios. Luego presto atención a la historia que se cuenta como si realmente estuviera sucediendo en algún lugar (y no sólo en mi cabeza). Cada versión final, cada cuento publicado, es una aproximación a lo que quería contar”. El primer libro de cuentos de Munro, Dance of the Happy Shades, es de 1968. El relato que lleva el mismo título del  volumen es una gema que justifica la secreta reputación de esta escritora como la Chéjov de nuestros tiempos. En la figura de Miss Marsalles, profesora de piano, y “habitante de aquel otro país”, como dice la frase final, se conjuga una vida especial, tal vez caracterizada por “esa manera de hablar a los corazones de los niños como si fueran sagrados”. Las frases de Munro de repente sobresaltan con suavidad; son pequeñas epifanías de lo cotidiano. Leer a Munro es con-moverse, como pasa con la buena literatura.

 

 

Y el pescador dijo: “Habla y abrevia tu relato

porque de impaciente que se halla mi alma

se me está saliendo por el pie”.

Las mil y una noches.

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