Detrás de página: Jessica Sequeira

Jessica Sequeira (California, EE.UU, 1989) es escritora y traductora. Su versión de El país del humo, de Sara Gallardo, ganó el Premio Valle Inclán por la traducción del español y fue incluida en la lista del Premio Warwick para Mujeres en Traducción. Vive entre Chile y el Reino Unido, donde se está doctorando en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Cambridge.

BIBLIOGRAFÍA

Obras en inglés

Rhombus and Oval (2017)

A Furious Oyster (2018)

Other Paradises: Poetic Approaches to Thinking in a Technological Age (2018)

A Luminous History of the Palm (2020)

 

Algunas traducciones

The Gates of Hell, Maurice Level (2017)

Our Dead World, Liliana Colanzi (2017)

Pyrotechnics, Hilda Mundy (2017; reissue 2019)

The Cross of Blood, Jean de la Hire (2018)

Land of Smoke, Sara Gallardo (2018)

When I Think of My Missing Head, Adolfo Couve (2018)

In the Stillness of Marble, Teresa Wilms Montt (2019)

DW Cities: Santiago (2019)

The Turquoise Ring, Rafaela Contreras (2019)

Woman Hanging from a Rope, Fe Orellana (2019)

Playlist, Ernesto González Barnert (2019)

Sentimental Stories, Enrique Gómez Carrillo (2019)

Oneiromancy, Winétt de Rokha (2019)

The Other Toscanini, Daniel Varacalli Costas and Sebastiano De Filippi (2019)

Seams/Costuras, Cristina Rivera Garza (2019)

Sentimental Doubts, Teresa Wilms Montt (2020)

 

Háblame un poco de los últimos libros (puede ser una traducción también) que has publicado.

Una historia luminosa de la palmera, un pequeño libro raro mío que toma la palmera como manera de leer la historia y reflexiona sobre la práctica de escritura. Muchas traducciones, entre ellos libros de Winétt de Rokha y Teresa Wilms Montt, y una antología de 28 cuentistas contemporáneos de Chile. En camino, unas traducciones al español de mis obras.

¿Qué blogs, revistas electrónicas u otros sitios en internet recomendarías para descubrir a autores noveles hispanohablantes? 

En internet leo más en inglés, en papel en español. Cliqueo de una manera muy caprichosa en los links de twitter, y a veces encuentro tesoros. De vez en cuando, leo los suplementos culturales de diarios sudamericanos.

¿Cuáles son tus referentes en la literatura iberoamericana? 

De ahora, me gusta lo que hacen Carlos Fonseca, Daniel Guebel y Enrique Vila-Matas, entre otros. Admiro los escritores que apuestan su obra (y quizá su cordura) en la idea de que la literatura puede influenciar la vida, no vice versa. De antes, Bolaño, Borges, Cervantes, Couve, Gombrowicz, Neruda, Piglia, Saer, un largo etcétera. Me encanta la literatura fantástica, los sútiles juegos con lo sobrenatural. Y me intrigan los libros en los cuales la literatura reflexiona sobre la literatura, la poesía encuentra su narrativa, y los textos abarcan el mundo de su invención con estilo, destreza y humor, pero también emoción.

¿Qué otros autores y autoras, traductores y traductoras, han tenido influencia en tu obra? 

Lawrence Durrell, por contagiarme con la filosofía oculta, la lírica y el romance de vivir fuera del país de nacimiento. Lo leí como adolescente y creo que nunca recuperé. Eric Chevillard, por el uso de la coma. Liliana Colanzi, por mostrarme cómo el cuento puede explorar regiones más oscuras. Ernesto González Barnert, por siempre desafiarme a hacer las cosas mejor. El espectro de Nabokov, ahí siempre rodando, inevitable. Kafka, cómo no. A.K. Ramanujan, un seco. La Bhagavad-gita, piedra de toque. Todos los traductores de poesía, los santos de nuestro tiempo. La tradición mística. La filosofía continental. Los decadentistas y surrealistas franceses. El modernismo latinoamericano. ¡La música! Susanna Crossman, que recupera lo sensual con un guiño. Diego Alegría que trae la revolución romántica a Wisconsin. Diego Azurdia que trae la revolución sublime a Cambridge. Steven Fowler que cree profundamente en el nonsense. Escritores inteligentes que también son editores, como Russell Bennetts, Brendan Connell y Joshua Rothes, que no solo saben mucho de libros, sino también me mejoran el ánimo con su conversación y me inspiran a escribir.

¿Qué nuevos escritores y nuevas escritoras hispanohablantes recomendarías?

La antología Santiago que armé para la editorial Dostoyevsky Wannabe incluye 28 excelentes escritores de ahora, la mayoría traducidos por primera vez. Da una idea de lo bello y salvaje que es el campo contemporáneo, y esto es solo hablar de lo chileno.

¿Qué autor y/o autora están subvalorados en tu país de origen?

No creo en «lo subvalorado», porque si hay éxito, hay mercado. Hay gustos. Si tomamos mi país de origen como EE.UU, puedo decir que no me interesan tanto escritores como Philip Roth (literatura realista y paranoica) o Thomas Pynchon (literatura maximalista y frenética). Tampoco me interesa mucho la línea conceptual de Goldsmith o la literatura pop de Brooklyn, aunque he aprendido de ellos y quizá incluso utilizo sus ideas. Bien, puedo decir que busco cierto tipo de lírica y un tono cálido de maravilla en lo que leo. Me encanta lo absurdo pero me cae mal el cinismo grandilocuente. Por un cinismo más apagado, más británico, tengo cariño.

¿Y ahora qué autor y/o autora están totalmente sobrevalorados en tu país de origen?

Ídem. 

¿Cuál ha sido tu peor (o mejor) borrachera en una feria del libro o encuentro de traductorxs o académicxs?  

En Londres es un arte y un placer ir de pub en pub, con viajes en tren, caminatas en el parque y lecturas de libro entremedio.

¿Qué serías si no fueras traductora/escritora?

Una pianista rusa o citarista india en Antiterra. Un jesuita.

¿Qué viene luego de Borges en tu biblioteca?

A ver… ¿Por qué no un porno?, de Philippe Djian. 

¿En qué estás trabajando ahora?

Una novela corta. Varias traducciones de novelas de argentinos y chilenos; hay unas maravillas que vienen. Una traducción de poesía.

¿Cuál va a ser tu próxima lectura?

La locura que viene de las ninfas, de Roberto Calasso.

EXTRACTO de Una historia luminosa de la palmera (tr. Fe Orellana):

Pianista, Egipto

Algunas personas creen en la inspiración, y no hay nada malo con eso. ¿Pero cuántos de ellos tienen carreras de las cuales hablar? Déjame decirte, si tuviera que esperar todo el día para que una luz dorada apareciera en la distancia o por una alegría irrefrenable que se extendiera por todo mi ser, o que mis pies vivieran la sensación de unos patines de hielo puestos en mis pies por unos ángeles, estaría calentando mi asiento en un trabajo del registro civil o vendiendo falafeles y mashi a adolescentes punks en las calles. Esas ideas sobre la inspiración son frases bonitas elaboradas de gente que precisamente no trabaja y cuyo arte llega hasta ahí. No espero la inspiración: confío más en un ligeramente ahumado, y a la vez altamente efectivo, café. Mi obra está listo: El baile de las palmeras. La entregaré la próxima semana a la orquesta estatal. Tengo un dolor ardiente en mi pecho y no es un dolor ardiente por amor. Pienso que puede ser reflujo. Dicen que soy un compositorcillo, pero no pueden negar que lo que creo es hermoso. Toda los directores de orquesta en la ciudad me piden canciones. ¿A quién le interesa de dónde salen? ¿No es más importante una pieza terminada que un proceso celestial? Tienen fe en lo divino, pero como todo buen copto sabe, la naturaleza humana y divina es solo una. No solo lo humano es divino, lo divino también es humano. Un pensamiento tan sencillo y terrible, sin embargo, esto es lo que la unión completa significa. Dios no viene como inspiración desde afuera, sino que a través de la imperfecta forma humana. ¡Métanselo en la cabeza la próxima vez que miren mis ojos inyectados en sangre e insinúen que me he caído al litro! Ellos, los verdaderos herejes. Por lo demás, te apuesto que mi vida es mucho más tranquila que las suyas. Las emociones más profundas, el espíritu palpitante, el antiguo ritmo de mis canciones no viene de ningún rayo resplandeciente enviado por San Antonio o Pacomio, de ninguna falda bamboleante que golpee con una intensa emoción al público, de ningún brillo en los ojos delineados de una acompañante de una sola noche. En cambio, encuentro mi satisfacción en un buen desayuno, en cuando tiendo a comer de más, en decirle a mi esposa que usó mucha sal y en leer unas cuantas páginas sobre un accidente de tren, una bomba en una iglesia o alguna otra estupidez en el pasquín del día. Entonces, me siento en mi banco listo para componer. Y mientras hago marcas en el papel para indicar las notas subiendo y bajando en la páginas, que serán acompañadas después por cuerdas errantes que regresarán elípticamente a un centro jamás visto, sonrío pensando en cómo mi arte calza a la perfección con el crimen de la peor calaña: lo premeditado.

Original en inglés:

A Luminous History of the Palm – SUBLUNARY EDITIONS

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