#DelirioLit: La vida entera, en un destello de luz, hermano.

Hoy conversé con unos colegas que vinieron de visita en estos momentos tan difíciles.

Son buenos amigos, hermano. Me sacaron de mi oficina. Nos sentamos debajo de las escaleras mientras esperábamos que los chicos salieran de sus clases.

El menor de ellos, apenas termina un doctorado en física teórica y robótica aplicada, en la Universidad de Pittsburgh. Pelo bastante gris, pero no por los años, sino por un choque devastador. Allí, alguien que quiso mucho, murió.

Ese instante que nos sorprende descuidados; en una intersección con el pavimento húmedo, entre tantos semáforos rotos.

Un brillante ingeniero, hermano. Conversamos sobre los resultados que publicará acerca de la luz, conversamos sobre la consciencia y la memoria… y conversamos también sobre papá.

La luz, mucho tiempo se creyó que era – inmaterial. – Pero en realidad no lo es. – Si lo fuera, no existirían las sombras. – Una palma que bloquea el haz de luz, logra reflejar su sombra en la pared. La luz no pasa por esa palma; y no pasa porque tiene materia.

Sin entrar en detalles, el asunto es este…

Sus resultados demostraron la capacidad que posee una partícula de luz para ser un vehículo de contenido. Es decir; la luz puede llevar grabada dentro de ella, información pura.

¿No te parece increíble?. La idea de que, en un resplandor, exista algo más allá que la simple propiedad de iluminar. “Para aplicar este descubrimiento a sistemas concretos,” me dice, “el comienzo práctico de cualquier ingeniero sería guardar, en un espectro de luz, un playlist de canciones favoritas, un álbum de seres queridos, algoritmos legales, o prohibidos; y luego, quizás, todos los vicios y defectos, todas las trenzas hermosas y aterradoras, necesarias para formar la personalidad de una inteligencia artificial, lo más humana posible.”

Sin embargo, su descubrimiento le reveló una posibilidad aún más asombrosa. Una teoría que de probarse, cambiaría los dogmas, las creencias, las religiones que hoy persisten; y tiene que ver con lo que sucede justo después de morir.

La cantidad de información ya guardada en un oleaje luminoso es inmensa y cuantificable, y está muy cerca de probar que es lo que existe allí dentro. Él sospecha, que la luz, por los materiales que la componen, tiene la propiedad para atesorar y transportar, – aquello que es lo más valioso. – La consciencia y la memoria.

“Estamos llenos de electricidad por dentro.” me explica, señalando su sien. “Estamos hechos de incandescencias que brincan desde una neurona a otra, brotando desde el cerebro hacia el corazón. Y estos destellos llevan dentro de sí, las vivencias y experiencias que nos hacen únicos.”

Debe ser por eso que cuando nos miden al soñar, las agujas brincan en el papel.

El timbre sonó, y bajaron como una avalancha por ambos lados; pero nosotros permanecimos inmóviles. Giré mi cabeza hacia la luz del medio día que penetraba las ventanas del pasillo. Cuanta gente, me pregunté en silencio.

“Es por eso, entonces…” me dije en voz alta, siguiendo el borde de todo lo que estaba iluminado.

Es por eso que papá no desapareció hacia la nada cuando se nos fue, hermano. Es por eso que lo hemos visto en arco-irises por tres días seguidos. Es por eso que se siente, en estas últimas tempestades, que está hecho de un relámpago masivo. Atómico, en el cielo de la noche.

Papá me dijo una vez, porque alguna vez hablamos de esto, que el cuerpo era un prisma.

Esto me lo dijo hace 30 años.

Los recuerdos, la memoria; el alma de quien amamos. Hoy estamos por descubrir que lo que hicimos en toda una vida, cabe en un solo rayo de luz.

Entonces mira a la luz de manera distinta …

El polvo irradiante, titilando desde la ventana; ahi está él …

Y cuando te descubras rodeado de sombras, es porque papá te está abrazando …

* Dedicado a mi papá; quien amaba a Carl Sagan: “. .. everything we are made of, was forged in the interiors of collapsing stars .. .”