Crónicas desde la sangre

Toda antología es antojadiza: esa parece ser una rigurosa ley que comprende a cualquier género y a las mejores voluntades. Casi ningún antólogo corre buena suerte, y este también es el caso del volumen El crimen paga. Antología del cuento policial clásico, seleccionado y prologado por el periodista y escritor argentino Juan Sasturain (1945), hoy director de la Biblioteca Nacional de su país, autor de una larga saga protagonizada por el detective Etchenique (Manual de perdedores, Arena en los zapatos, Pagaría por no verte), y creador en los 80, junto al dibujante uruguayo Alberto Breccia, de la legendaria historieta Perramus. Sasturain ganó el año pasado el premio Dashiell Hammett a la mejor novela negra escrita en castellano.

Un género literario debe respetar acuerdos, convenciones y prototipos que lo caractericen. En el caso del policial, un crimen, un criminal y un investigador son insoslayables. Desde Edgar Allan Poe y durante doscientos años el género ha permitido, con estos tres ítems, ir articulando subgéneros según todas las variaciones posibles: narrador (detective, ayudante, criminal, testigo, víctima, allegados varios), método, montos de violencia y condiciones sociales, e ir elaborando estrategias que van desde el enigma al noir, desde el suspense al hard boiled. Y también dentro de estas convenciones no solo se deben contar esos elementos sino que, con igual relevancia, otros deben faltar. La culpa es uno de estos: el crimen, en el policial, es un acto intelectual (tanto en su confección como en su aclaración) y no sentimental: Crimen y castigo no es una novela policial porque su protagonista, sin importar que sea un homicida, siente culpa y hace de esta una pesadilla.

Sasturain ha reunido en su antología a veinte autores de lengua inglesa y a algunos cuentos notables, desde los ineludibles hasta los que, por las razones antes anotadas, no explicarían su inclusión. Así sucede con “¿La muchacha o el tigre?”, de Frank R. Stockton, “La marca de la bestia”, de Rudyard Kipling, o “El cuentista”, de Saki. Hay otros magistrales, como el legendario “¿Quién mató a Zebedee?”, de Wilkie Collins (aquí titulado “La inscripción inconclusa”), “El lápiz”, de Raymond Chandler, “Testigo de cargo”, de Agatha Christie, “La muchacha en la tormenta”, de James Cain o “La mujer del jugador de póker”, de Cornell Woolrich, casi todos protagonizados por personajes desvalidos y escépticos, que saben o sospechan que la vida no los tratará con simpatía.

Y como en toda antología faltan nombres; por ejemplo Patricia Highsmith, Ellery Queen, Ross Macdonald, James Ellroy. De todos modos, un libro especial para estos tiempos tan largos.

El crimen paga. Antología del cuento policial clásico, selección y prólogo de Juan Sasturain, Edhasa, Buenos Aires, 2019, 423 páginas.

 

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