Como pez en New York

Rodeada de un halo ambarino, Luna reinaba sobre el cielo nocturno y nublado de Tárcoles, en el Pacífico costarricense. Asomaba su rostro redondo y lleno por en medio de la nubosidad densa de la estación lluviosa. Mientras la observaba refulgir, imaginé que lejos, en Brooklyn, alumbraría el Atlántico en una calurosa y límpida noche de verano. 

Tumbado en la hamaca, abrí el poemario Poeta en Nueva York de Federico García Lorca. Leí los primeros versos, muy sencillos pero significativos para mí, del poema «Vals en las ramas»:

  Cayó una hoja

  y dos

  y tres.

  Por la luna nadaba un pez.

Recordé a una muchacha brooklyniana de ojazos grandes y oscuros como dos lunas nuevas y de rostro hermoso y resplandeciente como luna llena. Ella sabía que me gustaba nadar en el Pacífico y el Atlántico. Solía decirme: “Eres como un pez”.

Sonreí al imaginarme ser pez que nada por la luna en una noche de otoño neoyorquino, mientras las hojas amarillas caen al suelo en el parque Prospect.

Arte: Fish eats Moon by JennyLe88 on DeviantArt

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