Buscar la belleza en la absoluta precariedad

Interrogatorio punk a Francesca Guillen


 

Francesca Guillen (Ciudad de México, 1977) es mi actriz favorita, lo supe desde los 18 años, cuando la vi interpretar el papel del Lourdes en La segunda noche (2001), cinta dirigida por Alejandro Gamboa. Su personaje y actuación me mostraron que la oscuridad nunca es el camino, que todos los males salen de las tinieblas, donde no hay nada que persiga la imagen de su propia deformidad. Hoy Francesca Guillen es una reconocida actriz de culto que busca la belleza en las simples cosas, en la absoluta interinidad; abrazar esa fuerza y su capacidad de visualización.

Se dice que una actuación es verdadera, en el alto sentido de la palabra, cuando refleja la autenticidad de la vida, y que una actuación está lograda cuando por su intensidad alcanza los tonos del arte. Autenticidad e intensidad son grados de la más plena realización estética y humana. Por ello, nada es más importante que recordar lo que este anhelo de unir actuación y arte ha significado para Francesca Guillen en determinados momentos de su carrera.

Por eso y por más, Francesca Guillen debía contestar el Interrogatorio punk de Underground en Suburbano.

Punk se trata de ser individual, de ir a la contra, de ponerse de pie una y otra vez y decir: “esto es lo que soy”; expresaba Joey Ramone. ¿Quién es Francesca Guillen?

Soy una actriz mexicana, bastante sencilla en mi forma de vida, y con un camino constante… Procuro la congruencia.

Por otra parte, el doctor en zoología Greg Graffin ( Bad Religion ), afirma en A punk manifesto (2002), que esta ideología es el proceso de cuestionar y de comprometerse a la comprensión, que resulta en el progreso individual y extrapolación, guiaría hacia un progreso social. ¿Qué tipo de argumentos cuestiona Francesca Guillén?

Los que se erigen como totalitarios, inamovibles, incuestionables… No creo en ninguna rigidez de pensamiento… todo lo rígido tiende a fracturarse.

Si bastantes personas se sienten libres y son animadas a usar sus habilidades de observación y raciocinio, grandes verdades emergerán. ¿Qué tan libre te consideras?

Lo suficiente para no accionar en masa a nada. Lo suficiente para ver la posibilidad que encierra la fractura. Lo suficiente para colarme en la posibilidad.

¿Cómo nace Francesca Guillen de Mónica Trueba?

Fue mi primer nombre Francesca… Lo use dos años de mi vida. Luego al fin, después de dos años me registró mi madre con el nombre al que mi abuela había decidido mudarme: Mónica. Trueba es el apellido del padre de mi hermana, y Guillén es apellido de mi madre. Y era muy feliz de que mi vida privada (mi nombre legal) permaneciera en el anonimato… Hasta que un hacker sin ocupación robó mi cuenta de Facebook y expuso mis datos privados.

“Los libros también nos eligen, dicen cuando estamos listos”, señalaste alguna vez, ¿cuál es tu libro de cabecera?

Ninguno. Pero me acompaña desde hace tiempo El Libro de Monelle (1984), de Marcel Schwob. 

¿Cuál fue la primera banda de rock que viste en vivo?

No lo recuerdo… La música me acompañó desde muy niña pero los conciertos no necesariamente. Me parecen incómodos. Mi complexión no ayuda. Sin embargo, mi primer referente musical fue David Bowie a los 5 años de edad.

¿Cuál es tu constructo personal de anarquía?

Ni siquiera entiendo la pregunta. Lo que sé es que no soy anarquista. No creo en ello como forma de vida. 

¿Qué tema elegirías para ser escuchado al final de tus días?

“Adagio” de Albinoni y “Epitaph” de King Crimson.

¿Cuál es la mayor enseñanza que te legó la escuela de teatro Odín?

La disciplina y la autovalidación de los saberes y experiencias.

Háblame de tu entrenamiento corporal en disciplinas como el clown, la acrobacia aérea (telas y trapecio fijo), la danza contemporánea, las artes marciales (Tai chi, Kempo) y el Hatha yoga, y de qué manera se complementan con la actuación.

No existe actor que se respete sin disciplinas físicas en sus herramientas. Hay mil formas de llevar a cabo tal hazaña. Tai chi me dio gran conocimiento acerca del tempo y la continuidad, de la suavidad y la contención, del vacío, de la atención; Kempo fue más acerca de la resistencia, de la exigencia, de la potencia y del foco interno. Hatha Yoga fue sobre control, permanencia, respiración y liberación, además de atravesar los propios límites… Contemporáneo tuvo más que ver con arraigo, coordinación entre respiración e impulso, con destacar al movimiento en el ritmo o bien contrapunteándolo. Clown me dio un conocimiento del trabajo en secuencias. De la noción del cuerpo trabajando en paralelos, de la hipertextualidad del cuerpo comunicando.

Mi trabajo acrobático cimentado en Hatha Yoga, fue una gran revelación sobre el concepto del miedo y los mecanismos para afrontarlo. Buscar la belleza y la estética en la absoluta precariedad. Conocer mi fuerza y mi capacidad de visualización. Confiar en el compañero, que es mi sostén antes del vacío. Recientemente también tuve una aproximación al teatro Japonés (drama musical que se ha realizado desde el siglo XIV). Que sumó en torno al desenvolvimiento energético en oleadas. Al control del cuerpo en desplazamientos sutiles, a reconocer e integrar el acento al cuerpo y su movimiento. A la observación de la pausa. También al canto, encontrando otros resonadores más propios de esta disciplina.

Un actor está en continua construcción… y como las geishas, mientras más herramientas y conocimientos dominan, más conversaciones son capaces de desarrollar. Igual los artistas escénicos.

¿Cómo fue tu relación con Arturo Ripstein durante el rodaje de Así es la vida (2000)?

Cordial y profesional. 

¿Qué recuerdas de la filmación de La segunda noche , y qué tanto había de la gótica Lourdes en ti, en aquellos años (2001)?

Mucho y nada. Era casi adolescente pero no me incliné jamás por el alcohol, y mi rebeldía era menos explosiva… Más contenida. Me vestía de negro como ella pero jamás me consideré “dark”. No me fascinaba la depresión… Ni siquiera la conocía. Fue un rodaje divertido y un personaje muy amado. Su construcción sí corrió en muchos sentidos a mi cargo… Traté de apegarme a referentes más reales cercanos a mi vida y de restar cliché. Nunca me había pintado el pelo y con ese personaje comencé… Valió la pena. 

¿Qué medicinas alternativas te ayudaron a superar el cáncer de útero?

Ninguna. No las conocía. El cáncer fue extirpado a tiempo por mi magnífica ginecóloga alópata. Coincidió que en ese tiempo yo comencé a tomar suplementos y multivitamínicos con nivel farmacéutico. Así que todo contribuyó entonces a mi prontísima recuperación. Además, no llegué jamás a procesos de quimioterapias. Así que ese terrible daño no me tocó.

¿Has tenido contacto con alguna planta de poder?

Pues no la llamo así pero conozco bien la cannabis. No la fumo, no sólo porque ya no fumo ninguna cosa que haga humo sino porque jamás me ha dado buen viaje. Las drogas en general suelen “malviajarme”. Así que no es por puritana sino porque mi cuerpo no las agradece. Ahora estoy más vinculada a las propiedades terapéuticas del cáñamo sin THC. Y estoy feliz de tener este conocimiento y cercanía. Soy consumidora de extracto cannábico con la paz mental de no ingerir THC.

Háblame de tu tatuaje en la baja espalda; ese ángel sobre el Taijitu, y qué representa para ti.

Se llama “la equilibrista”, y lo diseñé en alución a mi signo zodiacal (signo dual) y la necesidad de procurarme equilibrio.

“Soy el infinito”, pronuncias en una primera línea de Mujeres sin miedo: todos somos Atenco, al lado de Carmen Huete, sobre un testimonio de Gloria Arenas. ¿Cómo es tu correlación con el EZLN y el Subcomandante Galeano?

Entonces no se llamaba así, con el Sub Galeano ya no estoy familiarizada. Pero el EZLN en sí tiene mucho que ver con mi vida y mi formación ideológica, así como mi noción política. Antes de ellos la política no era un tema en mi boca. A partir de su lucha y la sexta declaración mi discurso cambió. Les admiro muchas cosas y ejemplos… Otras no tanto, pero aún considero que son los más leales a su causa. Mi madre, quien murió hace un año, fue la primera en seguirles y accionar a favor de ellos. Mi madre era una legítima guerrera de causas complejas.

A 10 años de tu aparición en la revista Playboy, ¿te volverías a desnudar para algún medio?

No. Aunque lo disfruté mucho en ese momento. Pero en ese instante tuve un poderoso por qué… Lo demás sería invento.

¿Qué es lo más punk que has hecho en toda tu vida?

Nada. Soy bastante mesurada. Lo mas punk fue quizá entender la inmensa diversidad del planeta y sus habitantes y respetar su diferencia y creencias. Legado zapatista.

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