Bagner: Chamamé y disidencia

El Chamamé es un género musical del folclore argentino, correspondiente a la música litoraleña, con raíces indígenas guaraníes y mapuches, que se baila esencialmente con frenéticos movimientos de cabeza; forma parte de una diversidad musical que comunica a países como Paraguay y Brasil. Es delirante, salvaje, saleroso y se baila sin una coreografía fija, lo que recuerda al pogo o el slam, aquél que concebiría Sid Vicious durante un concierto en el que no había escenario, saltando, moviendo la cabeza y empujando a los presentes.

            Los principales exponentes de este género son Tarrago Rós, Isaco Abitbol y Tránsito Cocomarola, pero como todas las tradiciones se hicieron para romperse, desde el popular barrio de Morón en Buenos Aires, arriban el artista disidente y el colectivo artivista BAGNER, quienes recuperan las manifestaciones contraculturales bonaerenses, el folclore del Litoral y lo resignifican como movimiento LGBT. Apoyado en tecnología de vanguardia, Bagner lanza en 2020 el sencillo “Mujer”, que se convertiría en el primer Chamamé divergente y antipatriarcal, en el mercado de la plataforma Opensea.

            “Mujer” no es otra rauda historia Cisgénero, sino que es un himno colérico que fortalece, por medio de la espesura del baile, los vínculos entre los seres divinos y los miembros de la comunidad. Su resonancia es el corazón de la práctica chamánica, con cantos repetitivos como instrumentos de sanación en la práctica ritual de la conversión, ya que todos provenimos de la Fuente, venimos de una mujer que nos dio la savia, aprendimos de ella la palabra primera y la identidad femenina; un tributo a la Eva mitocondrial que habita en nosotros:

 

In the wasted week / the time is unfed, / I know you are the fight / that prime straight on me, I know”.

 

Canta Zara Taylor, su ya conocida colaboradora canadiense.

            El tema “Mujer” tiene su propio avatar en Spotify, arte gráfico que representa, en palabras de Steven Bagner, a una mujer atrapada por los problemas y las preocupaciones de este mundo sutil. Influenciada por un canon estético que no existe. Observa y es observada, muestra su belleza para obtener aprobación del exterior. Estos “avatares” son personajes que conviven con preconceptos, pero que abandonan su condición estética y estática, cobran vida a través de la música. Bagner refiere que el avatar de “Mujer” se relaciona a Lilith (quizá la mujer que precedió a Eva), fue creado con inteligencia artificial y es una mujer transexual. Trabajo artístico que personifica a Bagner como un colectivo, más que como un proyecto solista o una banda.

            El video no es más que: “el reflejo de las historias que muchas personas trans tuvieron que vivenciar alrededor del mundo, ocultándose para poder sobrevivir, truncando muchos de sus deseos y anhelos, como el de conocer a una pareja, ser libres y mostrarse con orgullo”. Esto es parte de la vida real de muchas comunidades. Abrazar esta construcción de identidad es tarea de todos.

            La disidencia y la comunidad LGTB+ tienen un nuevo rostro y una nueva bandera, y es Bagner, que ondea hacia la transformación de la sociedad como prolongación de proyecto de identidad, a través de procesos artísticos simbólicos y mucho Chamamé.

 

 

 

 

 

 

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