App para escribir hasta la locura

Para un escritor, después de superar el miedo a la página en blanco, surge otro problema que, paradójicamente, si no se corrige a tiempo, puede convertirse en un grave vicio que limita la capacidad creativa y que con el paso del tiempo puede restar espontaneidad e incluso honestidad a la obra: la hipercorrección.

¿A qué me refiero? A ese tic de corregir cada línea o cada párrafo escrito con una cierta obsesión hasta te das cuenta que han pasado dos horas y apenas llevas tres párrafos que, hasta ese momento, te parecen terribles. Entonces todo ese impulso inicial y la voluntad por escribir comienzan a diluirse, un sudor frío recorre tu cuerpo y piensas que no sirves para esto.

Muchos hemos pasado por esta situación. Uno de los mejores consejos que se pueden recibir es apelar al instinto y dejarse llevar por la escritura, entrar en trance, conectarse de lleno con las palabras. Después llegará el momento de corregir; de convertir una historia o una estrofa en literatura.

En estos tiempos modernos, sin embargo, a veces se pueden llegar a medidas un tanto radicales aprovechando lo que la tecnología nos ofrece. Así como hace un par de meses hablaba de Freewrite, una máquina de escribir digital que te permitía estar conectado, pero nunca  a las redes sociales para evitar que perdieras el tiempo. Ahora llega una aplicación que te hace a escribir de manera continua.

 Su nombre es una amenaza en sí misma: The most dangerous writing app. Es una aplicación online la cual te obliga a escribir como enajenado. En caso que pares, después de cinco segundos, todo lo que hayas escrito desaparecerá.

El usuario tiene la opción de elegir el tiempo para escribir de forma continua. Lo mínimo son tres minutos, lo máximo, sesenta.  Una vez termina el tiempo, la aplicación te ofrece la posibilidad de guardar el texto. Al salvarlo, automáticamente se genera una archivo .txt que puedes guardar y, entonces, corregir todo lo que quieras.

Este artículo intentó escribirse en la aplicación pero fue imposible. Después realicé un ejercicio libre, de tan sólo tres minutos. La cabeza casi explota, los dedos acabaron agarrotados y los nervios crispados. No quiero pensar si decides escribir un relato y poner a correr los sesenta minutos. Quizá sea una experiencia cercana a la esquizofrenia.

Tal vez no sea necesario llegar a medidas tan radicales. Todo es cuestión de oficio, de hábito. Aprender a escribir es un arte que se cultiva con el tiempo. Algunos tienen más capacidad para hacerlo que otros, pero cada uno lleva su ritmo. Si la escritura es lo que te apasiona, las palabras escaparán solas y tendrán la paciencia suficiente para esperar a que las corrijas, aun cuando sepan que no son necesarias, que desaparecerán. Pero se irán satisfechas de saber que, en un instante, para ti fueron necesarias.