A Belén, pastores

Recientemente se ha presentado en el Ateneo de Málaga, (España), el poemario de Magdalena Martín Rodríguez, que he tenido el placer de ilustrar, “Las Figuras del Belén”, editado por Líneas Difusas, y cuya temática como podéis suponer por el título son las múltiples figuras que componen un belén navideño.

Esta tradición que se inicia en la Baja Edad Media y que durante siglos ha tenido un carácter exclusivamente religioso, (católico, dado que en un belén se representa el nacimiento del Niño Jesús), hoy día se podría decir que en la cultura hispánica es una exaltación popular, en la que pequeños y mayores disfrutan recreando un paisaje rural donde cada figurilla desempeña su papel.

La Navidad es una expresión de la esperanza del hombre, que cada año se renueva: la esperanza de un hogar, de salud, de educación…, en definitiva, de todos los derechos humanos. No debería ser Diciembre el único mes que encienda los buenos deseos, sino que esta luz nos tendría que alumbrar el camino siempre.

Lejos del Papá Noel consumista, de las grandes luces de neón que anuncian la llegada de las rebajas,  de la tala masificada de abetos o de su hortera imitación en plástico,  os invito a montar nuestro propio belén. O sea, que no olvidemos al que tenemos a nuestro lado, al que está caído y le cuesta levantarse, al que se ha equivocado, al que no sabe dónde está ni hacia dónde dirigirse, al que no ve la salida.

Qué bonito sería un belén en el que todos camináramos juntos.

Que en el mundo reine la paz.

 

 

 

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