“El amor, tal vez”: leyendo a Mia Couto en Manhattan

Al final de la tarde me senté en un sillón del segundo piso de la biblioteca del CUNY Graduate Center en Manhattan. A través del gran ventanal, miraba al hormiguero humano corriendo en su ajetreo bajo la imponente presencia del Empire State Building. La gente caminaba de prisa por las aceras y cruzaba las cuatro esquinas de la calle 34 con la quinta avenida. Pensaba en sus vidas, misterios para mí. ¿Cuáles serán sus alegrías? ¿Sus tristezas? ¿Sus gozos y dolores? ¿Quiénes serán sus amores?

Pensaba leer filosofía pero, como casi siempre me sucede, preferí leer poesía. Si tenía frente a mí aquel hormiguero de historias, amores y desamores, ¿qué podía yo hacer? Abrí el poemario Vagas e Lumes del mozambiqueño Mia Couto, un regalo de Sol, mujer de letras venezolana recalada en Portugal. Meses después de visitarla en Lisboa, ella me compró el poemario de Couto en la antiquísima librería Bertrand. Lo leyó en una playa atlántica antes de mandármelo por correo. Al margen de sus poemas favoritos dibujó pequeños corazones, árboles, soles, flores y estrellas.

Ahora, conforme voy leyendo el poemario, me gusta descubrir los rastros de su lectura. A menudo me doy cuenta de que su sensibilidad y la mía coinciden. En este caso así fue. Sentado frente al ventanal leí el poema titulado «O Amor, Talvez» que Sol había marcado con un corazón. Me deleitaron sobre todo estos tres versos sobre lo que es vivir el amor:

  Sopro a pétala,

  voam os dedos

  pelo céu de teu corpo.

Es decir:

  Soplo el pétalo,

  vuelan los dedos

  por el cielo de tu cuerpo.

¡Qué delicia! Leo y me pregunto: ¿Pétalo de rosa? ¿De geranio? ¿De lirio? Y pienso en vos, te imagino: tu cuerpo es un cielo tropical por el que pueden volar mis manos aventureras como “errantes pájaros marinos”.

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