Educación internacional en el mundo de hoy

por Luis Miguel Cangalaya Sevillano

cangaLa educación es quizá uno de los principales problemas en la actualidad para muchos países. Estados que saben que a partir de ella, solamente, pueden ofrecer mejores oportunidades de vida son los que han modernizado su educación y se han entregado a la apertura de nuevas propuestas pedagógicas. En Sudamérica, la situación se ha tornado expectante para muchos que ven precisamente en la educación una forma de salir del problema cultural que está trascendiendo a pasos agigantados la calidad académica de los estudiantes en edad escolar. Ante esta situación, una propuesta moderna que ya se está aplicando en diversos países del mundo es el Programa del Diploma del Bachillerato Internacional.

Este programa educativo está destinado a jóvenes en su última edad escolar y cuenta, además, con una rigurosidad académica que se ve reflejada en la preparación para la universidad de los estudiantes a nivel internacional. El reconocimiento es merecido y eso lo saben bien colegios de países que han sido marginados durante mucho tiempo por el tema de la educación, tal es el caso del Perú. En este caso, hago la referencia con derecho de conocimiento.

El Perú es un país que está haciendo esfuerzos denodados por mejorar su calidad educativa. Una alternativa que han ido implementando muchos colegios es precisamente el Bachillerato Internacional (BI). En Perú poco a poco se han ido sumando diversos colegios como Alpamayo, Pestalozzi, Abraham Lincoln, Champagnat, Los Álamos, Roosevelt, Markham, San Silvestre, San Agustín, por mencionar a algunos. Y precisamente sobre este último, tuve el atrevimiento de investigar un poco más para saber cómo es que se está ejecutando esta propuesta internacional. Antonio Cangalaya, docente  de la institución, fue el contacto inicial. La directora ejecutiva, Miryam Parra, aceptó que se realice la entrevista y fui delegado con Alberto Pool, coordinador del Bachillerato Internacional en este colegio de Lima.

Pool afirma que los requisitos para el BI parten de una organización y estructura interna donde prima el aspecto administrativo, económico y pedagógico, para lo cual se realizan diversas capacitaciones a los docentes del programa. Una vez iniciado el proceso, el protocolo de aceptación puede durar de dos a tres años hasta que se cuente con la aceptación internacional y los miembros del BI envíen a un consultor para que visite el colegio en calidad de supervisor y monitor.

El perfil del alumno que exige el BI es el del estudiante investigador. Esto es quizá lo más importante que la educación convencional ha dejado de hacer, al menos en esta región de América. Para ello hay es necesario cambiar la mentalidad del joven estudiante. Todo es un proceso, es cierto, por ello la constancia y la exigencia son requisitos indispensables para lograr este objetivo.

En el Perú, como en muchos países sudamericanos, los colegios que se adhieren al BI tienen que cambiar su metodología para que puedan estar acorde con los requisitos de la acreditación. Pool comenta que el caso del colegio San Agustín es diferente. No tuvieron que cambiar su orientación metodológica ya que desde antes contaban con mucha similitud en su estructura pedagógica. A partir de una proyección del colegio con miras al BI, desde tiempo atrás se pensó en innovar y adecuar la propuesta, por ello, cuando ya formaron parte oficial de esta innovación pedagógica, los cambios fueron mínimos.

La metodología del BI opera con tres componentes obligatorios que todo colegio debe desarrollar: Monografía, Teoría del conocimiento y Creatividad, acción y servicio (CAS). Este último, sobre todo, es una propuesta que el colegio San Agustín de Lima ha puesto en marcha a través de lo que ellos han llamado “Proyecto Ciudad de Dios”, una forma de involucramiento de los alumnos en situaciones ajenas a su realidad. Muchos de los estudiantes forman parte y conviven con familias necesitadas y les bridan su apoyo, incluso, a partir de fondos que ellos mismos se han autofinanciado a través de sus propias gestiones.

Sobre los componentes, la monografía está orientada plenamente hacia la investigación, de forma integral; es decir, aboca a todas las asignaturas, con los requerimientos y exigencias de una acreditación internacional. En Teoría del conocimiento, hay una responsabilidad de amalgamar todas las áreas, integrar los conocimientos de diversas esferas a fin de consolidar los aprendizajes de los estudiantes. Por último, el proyecto CAS que tiene como objetivo la entrega del tiempo personal para los otros a la par de las actividades académicas. Es decir que el servicio a la comunidad se convierte, a su vez, en un medio que conduce a nuevos aprendizajes con valor académico.

En definitiva, el Programa del Bachillerato Internacional resulta una alternativa ventajosa en medio de este mundo globalizado donde la exigencia académica se ha convertido en un imperativo. ¿Por qué los demás colegios deberían integrarse al BI? Pues, porque formar parte del BI implica un cambio cultural, un salir del estancamiento que nos encasilla y abrirse a nuevas posibilidades de alcance internacional. Significa proponer una nueva propuesta pedagógica que involucra aspectos más allá del simple dictado de clases, al que la educación tradicional nos acostumbró. Además la exigencia en la investigación hará precisamente eso que hace tanta falta: escolares investigadores en diversos aspectos de nuestra realidad. Finalmente, la convalidación de cursos para cuando un estudiante quiera postular a una universidad extranjera, hace que la compatibilidad del currículo le dé ventajas en la elección de asignaturas.

La universalidad educativa es una utopía que parece dar atisbos de realidad cuando propuestas como esta hacen que se instaure un equilibrio entre los estudiantes de todos los países y todas las culturas. Sin marginación, por supuesto, con equidad e innovación pedagógica, podemos dejar en un futuro, quizá no muy lejano, los adjetivos que dividen a los países en mundos diferentes, aquellos que han marcado nuestras vidas y han separado realidades tan distintas y tan iguales a la vez.

 

 

© 2013 – 2014, Luis Miguel Cangalaya. All rights reserved.

Compartir
Artículo anteriorUno de estos días
Artículo siguienteSiete discos del 2013
Luis Miguel Cangalaya

Luis Miguel Cangalaya

Lima, 1983. Escritor, educador y doctorando en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue premiado con el 1. ° puesto en el concurso literario Cuenta Lima, organizado por la Municipalidad Metropolitana de Lima (2016). Asimismo, obtuvo el 1. ° puesto de la categoría cuento en los Juegos Florales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (2015). Además, fue ganador del 1. ° puesto en cuento y en ensayo en los Juegos Florales de la Universidad César Vallejo (2013). Es redactor en la Revista Cultural Suburbano de Miami (EE.UU.) y columnista en la sección cultural del diario Expreso (Perú). Del mismo modo, se desempeñó como redactor en la editorial San Marcos. Es coautor de diversos textos universitarios en la especialidad de lengua y literatura, y autor de varios textos narrativos que han sido publicados en antologías. Asimismo, dicta talleres y conferencias sobre educación, investigación y redacción académica y científica. Actualmente, es catedrático en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), en la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), y docente virtual en la Universidad Privada del Norte (UPN).