Una oscura pasión por mamá

Roger Daniel Vilar Fernández (Holguín, 1968) es un escritor y periodista cubano radicado en México. Es autor de los libros de cuentos “Corceles en la pradera”, 1986, y “Aguas de la noche”, 1988, y “La noche del reportero”, publicados por el Ministerio de Cultura de Cuba, mientras que otros han aparecido en antologías internacionales. En México ha publicado los libros “La era del dragón”, cuentos, Edamex, 1998; “Brujas”, cuentos, Sediento Ediciones, 2013; “Habitantes de la noche”, premio de novela de la Editorial de Otro Tipo, 2014; y “Agustina y los gatos”, novela, Casa Editorial Abismos, 2014. Su novela “Una oscura pasión por mamá” acaba de ser publicada por De Otro Tipo.

 “Una oscura pasión por mamá” me atrapó desde el primer momento. Sobre todo, me llamó la atención su factura novedosa, que se aparta bastante de aquella a la que nos tiene acostumbrados la producción literaria cubana más reciente. La trama transcurre en La Habana durante el “período especial” pero, a diferencia de otras obras que tienen un marco histórico similar, aquí no se echa mano del realismo (sucio o limpio, socialista o…whatever), sino de un uso muy sugestivo de la imaginación, de recursos oníricos y de meta literatura. Esto la sitúa en un lugar que hacía demasiado tiempo que estaba vacío en la literatura de la isla. Hoy Sub Urbano conversa con el autor sobre la novela, su carrera plural y otros temas.

¿En qué categoría literaria colocarías a tu novela?

Me resulta muy difícil colocar mi novela en alguna categoría literaria. Por momentos pareciera una novela gótica, por momentos pudiera tener elementos de novela negra. Evidentemente hay mucho de onírico en ella, de fantástico, e incluso de terror. Es importante para definir el estilo de “Una oscura pasión por mamá”, establecer la situación geográfica, social, y existencial del autor. No soy alguien que vive en Cuba y que tiene elementos para armar una trama realista de la decadencia cubana en todos los órdenes. El autor es un exiliado en México desde los 24 años, y Cuba sólo existe en sus recuerdos, o en los encontronazos que ha sufrido con la realidad, en las breves y escasas visitas que ha hecho a la isla durante 24 años de exilio.

En ese caso, ¿cómo definirías tu estilo de escritura?

El estilo de “Una oscura pasión por mamá” se logra desde la hiperbolización, la exageración al máximo, de una realidad que viví entre 1990 y 1993, año en que me marché de Cuba. Como se exagera tanto, se engrandece tanto la decadencia, entonces termina siendo una novela fantasmagórica y con buenas dosis de hechos absurdos.

Creo que eso es precisamente lo que hace que la obra se destaque más, y algo que apreciarán muchos lectores. ¿Por qué decidiste adoptar este “tono de voz” fantasmagórico para tu narrativa?

La voz narrativa surge de la manera en que se elaboró el material narrativo. Hubo una época en que yo, viviendo ya en México, tenía muchas pesadillas violentas, algunas tenían que ver con Cuba, otras con bestias, con sicarios, o con una torre blanca que dentro del sueño me aterrorizaba. Yo cada día anotaba mis sueños en un cuaderno, sin saber muy bien que haría con ellos, pero sabiendo que para algo servirían. Tiempo después asistí a sesiones de psicoanálisis, y llevé mis sueños a las mismas. En el psicoanálisis logré encontrar las conexiones invisibles e inconscientes que había entre los sueños. Todos tenían que ver con una relación amor-odio con la madre, y la madre representaba a su vez a Cuba. Una vez que hube comprendido la simbología de los sueños, comencé la redacción de la novela. El tono de la voz narrativa es el de alguien que está en el diván del psicoanalista, murmurando, hablando consigo mismo, mediante la técnica freudiana de la libre asociación. De ahí surge la voz narrativa.

Qué interesante, porque mientras leía la novela se me ocurrió esa imagen, la del paciente tumbado en un diván freudiano analizando sus traumas. Una escena particularmente impactante para mí, como lectora, fue la de los niños ancianos en el bosque y el ataque a Elenor, sobre todo porque a ésta se superpone a la escena en la “Escuela de Escritores” y las referencias a Proust… ¿Cuán difícil, o fácil, se te hizo crear esa combinación de realidad y fantasía?

La escuela de escritores es la “Escuela de escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), donde yo estudié cuando llegué de Cuba a México. Y repito, debido a la técnica de la libre asociación freudiana este hecho, así como la chica de la Escuela de Escritores, se metió en la trama, porque a nivel inconsciente también estaba vinculado con la realidad cubana llamada “periodo especial”

El inconsciente da para mucho jugo… Y ya que mencionas a la Escuela de Escritores, ¿qué opinión tienes de los talleres literarios? ¿En cuáles has participado?

En Cuba estuve en un taller literario, y en México cursé el “Diplomado en Creación Literaria” de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Tengo buena opinión de los talleres literarios, cuando empiezas a escribir es necesario que alguien con experiencia te guíe en tus lecturas, porque puedes terminar leyendo las 50 sombras de Grey, pensando que es una obra maestra. También es necesario que, cuando empiezas, algún escritor experimentado te ayude a analizar tus textos, para que adquieras la capacidad de la autocrítica, es decir del “detector de mierda” del que hablaba Hemingway. Por falta de autocrítica Amazon está lleno de noveluchas escritas por hombrecitos y mujercitas que mejor debieran estar barriendo los parques o tejiendo bufandas junto a una chimenea. Lo peor del caso, es que esas noveluchas tienen compradores.

“A nadie le falta Dios,” diría mi abuela. Ni siquiera a los escritores de noveluchas. Volviendo a tu proceso de escritura, ¿cuánto tiempo te llevó terminar la novela?

Una vez entendido la interconexión de los sueños, escribir la novela me llevó un año. Pero antes, repito, tuvo que haber un largo periodo de análisis e intentos de comprensión de mi mundo onírico.

¿Cuál es el principal obstáculo que has enfrentado como escritor?

Que no soy “políticamente correcto”. Que no soy de izquierda, en un mundo donde una parte considerable de los escritores y editores son de izquierda. El ser un desconocido en el ámbito literario, y, además, escribir una literatura algo escandalizante para las” buenas conciencias”. El hecho de que no saben dónde ubicarme, si como un escritor cubano, o como un escritor mexicano. Lo cual da como resultado que soy un escritor de cualquier parte, o de ninguna parte. No me antologan con los escritores mexicanos, pero tampoco con los cubanos, ni de adentro de Cuba ni de afuera. Aunque en realidad eso es algo que hace mucho dejó de importarme. Escribo para mí mismo.

Haces muy bien. Por otro lado, ¿qué sería de la literatura si no escandalizara a alguien? Una cosa fofa y edulcorada, puaf. Pues, hablando de tu trabajo, ejerces el periodismo en México y a la vez escribes ficción. ¿Cómo te las arreglas para conjugar los dos mundos?

Sí, he hecho una carrera periodística en México, sobre todo he tenido oportunidad de estar en los medios más importantes (Televisa, Periódico Reforma, Milenio Diario) y ahora soy director editorial de la revista Horizontum, que es un suplemento independiente del Periódico Reforma. Y en realidad nunca me he planteado la pregunta de cómo conjugar los dos mundos. He ejercido el periodismo porque por ello me pagan, y por escribir literatura no me pagan.

Esperemos que eso cambie, ¿verdad? El que te paguen, digo, porque trabajar para el inglés tiene poca gracia. Algunos autores tienen rituales que los ayudan a concentrarse y a soltar la musa a la hora de escribir. ¿Estás entre ellos? Si es así, ¿compartirías tu ritual personal con los lectores?

No tengo ningún ritual más allá de la disciplina. Escribo 4 días a la semana durante dos horas seguidas. Obviamente, es necesario que esté en un lugar silencioso. A veces escribo en mi casa, o a veces me voy a algún café tranquilo y elegante de zonas como La Condesa, o La Colonia Roma.

Bien padres los dos sitios, no digo yo si allí se inspira uno…  ¿Algún consejo a quienes se inician en este camino largo y tortuoso, que dirían Los Beatles, que es la escritura?

Leer a los clásicos, a los libros fundantes de la cultura occidental, aunque esto no significa que debamos dejar de lado las grandes creaciones literarias de Oriente. Nadie se hace escritor leyendo tuits ni post de Facebook. Aunque muchos creen que sí.

Y cualquier cosa más que quieras agregar…

Mi verdadera profesión no es la de periodista ni la de escritor, sino el haber aprendido a ser un “sobreviviente” de varias catástrofes.

Vivimos, que no es poco. Muchas gracias por la entrevista, Roger, y suerte con la nueva novela.