Una entrevista maldita a Gastón Virkel

BIOGRAFÍA

Gastón Virkel. Es escritor, guionista y casi psicólogo. En 2017 publicó «Cuentos Atravesados» su primer libro de relatos. Tiene además una extensa trayectoria en televisión donde trabajó para marcas como MTV, Cartoon Network’s Boomerang y Paramount. Maldito Lasticön es su primera novela.

 

¿Cómo fue la elaboración de Lasticön?

Un salto al vacío. Me encontraba, me encuentro, trabajando en otra novela desde hace unos cinco años que me limitaba, me sentía muy enfocado en ese ecosistema de personajes y simbolismos. Cada tanto salía un cuento o una crónica pero necesitaba ponerme un desafío que me llevara recurrentemente hacia otro lado. Y a la vez, me sirviera como banco de pruebas: ambas novelas comparten algunas cuestiones como Miami, el habla, el humor negro. El formato de novela por entregas, de folletín digital, me permitía escribirlo a medida que avanzaba. Maldito Lasticön no es una novela terminada que se publicó por capítulos, sino un experimento en tiempo real. Tenía una breve sinopsis de cada episodio y eso era todo. Además fue pensada como una serie de streaming, donde los capítulos tienen un caracter autoconclusivo y cuentan con cliffhangers que construyen una progresión que hace avanzar a la trama.

¿Por qué un poeta maldito como personaje principal?

Creo que mi trabajo suele darle un lugar muy importante al humor. Sobre todo al humor negro. No diría comedia. Me llama mucho la atención la risa incómoda que genera la irrupción de algunos hechos absurdos en la vida real. Quería un personaje que me permitiera desplegar ese humor y que fuera a la vez políticamente incorrecto. De este pinche loco de mierda se puede esperar cualquier cosa.

La novela tiene mucha poesía. Además de Lasticön, ¿cuéntanos cuál es tu vínculo con ella?

Cero. No me gusta la poesía, no la disfruto. A veces funciono así: instaurando el desafío. Creo que la poesía es la música de la literatura. Que un buen escritor debe construir una buena relación con ella. Por eso quería darle otra oportunidad y este setting de proyecto me obligaba no solo a leer poesía sino también a escribirla. Y en ese sentido, reingresar a la poesía a través de los malditos me parece un desafío doble. Presiento que Lasticön no ha dicho todo lo que tenía para decir en esta novela breve. Y creo que paralelamente a la evolución de su historia notaremos la de su poesía.

¿Cómo es escribir en español en los Estados Unidos?

Tenés que estar muy atento al habla y saber que vivís entre dos universos que se intersectan: el anglo mainstream y el latino. Y no hay reglas de pasaje más que las que se establecen en la historia. Las que determinan los personajes. En el universo de Maldito Lasticön tomé la decisión de que no hubiera argentinos (solo una mesera de Baires Grill, personaje muy secundario). Los protagonistas principales son un mexicano y Lasticön que es vasco. Hoy uno tiene la chance de googlear todo pero claramente me lancé a un desafío donde la puedo cagar en cualquier momento. Porque no se trata solo del acento. También de la cultura, el equipaje que cada uno trae. La reescritura fue leída por un mexicano, un español viviendo en el país vasco, un argentino y un peruano. También tomé una decisión polémica cuando construí un narrador omnisciente que solo puede existir aquí en USA: cuando se mete en la cabeza de los personajes habla como ellos. Es una especie de esponja que absorbe acentos y expresiones de los personajes a los que se refiere.

Antes publicaste un libro de cuentos. ¿Cómo te sientes con el género?

Muy cómodo, casi que te diría que es my confort zone. De hecho Maldito Lasticön, como novela breve, —muy breve diría porque fue concebida para un entorno digital donde la síntesis resulta primordial— por momentos se acerca peligrosamente al cuento. Siento que la misma historia podría contarse en el doble de páginas pero en su momento tomé la decisión de respetar la naturaleza con la que fue concebida. La reescribí para el papel sin traicionar su esencia de folletín digital. También siento que por la misma razón, me he quedado con las ganas de que el arco del maldito se explaye, nos cuente un poco más. Creo que Lasticön no ha dicho su maldita última palabra.

Trabajas en la televisión y para otros medios audiovisuales. ¿Hasta qué punto el trabajo diario influye en tus cuentos y novelas?

Mucho. A ver, recurrentemente me dicen que mi estilo es muy visual. No es un objetivo que uno establezca, creo que son rasgos de estilo. A Maldito Lasticön, de manera intencional, quise darle una estructura de serie de streaming. Está maliciosamente pensada para el binge reading. El episodio termina en una especie de cliffhanger, lees un par de sus poemas y comienza el próximo, que no es muy largo. Y así. En una sentada o dos. Con un café al principio pero después ya todo descarrila estilo Lasticön.