La noche en estado de gracia

Cuando terminó de cenar, Basilio se limpió los labios con el pañuelo blanco, lanzó un suspiro, miró a Simón y luego a McGregor. El primero, un mafioso de bajo perfil; el segundo, un policía corrupto. Preguntó si podía levantarse para ir al baño. Asintieron, mirándolo fijamente. Se paró muy despacio del asiento. Fue por el …

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