Guillermo Rosales

La novela cubana sin fin

Todos los días a las 11 de la mañana Carlos Victoria levantaba el teléfono. Sabía muy bien el motivo de la llamada, pero por cortesía

La novela cubana sin fin

Todos los días a las 11 de la mañana Carlos Victoria levantaba el teléfono. Sabía muy bien el motivo de la llamada, pero por cortesía