Sintonía I,

entre un instante y su recuerdo

Tienes razón, tú conduces

el diario acontecer de mis miradas, incluso

cuando me domina el injusto galopar de poseerte;

mas,

como contado por un idiota,

nuestro cuento

—con toda su furia y su plena sensación

de escuchar anegadas melodías, gritos, ciudades—

no es nada

sino letras porque sí

y porque no

y porque los labios palpan más

de los epígrafes superfluos

que de los cajones donde guardamos

la despensa, la quietud de las rocas,

el dinamitado silencio de la memoria.

 

Sintonía II,

entre un instante y la creencia de él

Yo te veo

desde una ventana.

No he ido más allá, no por el pecado, antes,

por el desorden,

el basto desequilibrio de todo lo posible:

 

Palabrarear a la deriva para rehacerte a mi placer,

poner todo mi empeño en aprender tus sonidos,

guardar el tañir de ese universo (inadvertirnos en él)

sin desvanecer su melodía, su ritmo de relato.

 

Pero todo horizonte está incompleto

si tú no milagras el abismo

si no abismas el milagro.

 

Ese es el hacer de mi corazón,

descomponer el tiempo de tu sombra,

contracanto donde la tinta que yo soy

se abandona derramada concordando tu silueta.

© 2016, Elías David. All rights reserved.

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Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.