Poesía de Margarita García Alonso

Muros de fango,

tres pisos, en el suelo paja

que devora un pájaro

 

con el ala aplasta trigo y

niega todo poder al viento.

 

Pero fue antes

de que marinara

en la marmita.

 

El cielo imita

al mar profundo,

tres ventanas en el granero,

en la izquierda, los muertos

mueven mecedoras,

en el centro, mi hija contempla

como recojo desechos

 

en la escotilla de la derecha,

el chal cae, cae al suelo

y niega al pájaro y a los muertos.

 

La casa roja me pertenece,

Malevich ha tapiado la puerta,

definitivamente

 

ningún sendero conduce a mí,

ninguno me conduce

a estirar cuerdas

para que seque ropa.

 

En el mismo momento

en que la montaña se niega a

destruir el horizonte,

me opongo a depositar

desperdicios

en el basurero

 

hay amarillo

como plumas en el suelo,

 

mi corazón late

sobre fondo aguado,

en los alrededores

la gata desespera.