Poemas: Davo Valdés de la Campa

Amor idiota

 

Sólo el amor importa,

porque nos destruye,

porque no describe armonía

con su caída,

ni resuelve la existencia,

ni concede la paz,

pero es que en el amor

están todas las empresas,

que el cuerpo puede atravesar,

como la sensación de calor y el frío

de las albercas a medio día;

y en esa frontera de remolino,

en el trayecto de frustración,

y soledad, de furia,

de los celos, la posesión de los cuerpos,

de arrastrarse en la cama,

simultáneos en dos partes distintas del mundo,

en la frontera del horror y la lejanía,

en la ilusión de volverse nudo

y salvación,

en la frontera de ese pulso único,

rítmico como la canción más pura y bella,

en ese instante desamparado,

ajeno del mandato del tiempo,

el amor es un paisaje en sí mismo,

que vale la pena habitar,

aunque sea inestable,

como el chispazo que

desencadenó el Universo,

como su doble parto de luz.

 

La aventura del cuerpo,

el cuerpo que tiembla

y se retuerce con hambre

e insomnio, y busca consuelo,

porque necesita

sobre todas las cosas,

necesita y no sabe estarse,

porque se aferra, con tanto dolor,

con tanta impaciencia,

y después entumidos los dedos al borde del otro cuerpo,

electrizados con el aroma del sexo,

llega la estocada de unos ojos ámbar

que recubren el corazón de ternura,

y recobramos el lenguaje,

y con cuánta tristeza nos resignamos

a buscar una y otra vez,

triste amor,

triste catedral,

animal desnudo,

tonto amor mío,

amor

escucha mi pecho,

si es un pájaro descompuesto,

si es la sangre al punto de ceniza,

si son los bosques, todos los bosques en un solo árbol,

si es la pieza musical que mis dedos no compusieron,

si eres todo para mí justo ahora,

justo ahora que siento que pierdo el mundo para siempre,

justo ahora que soy un niño en medio del patio viendo el sol,

justo ahora que tu pierna se entrelaza con la mía,

y todas las moléculas dicen que sí:

si es la sombra de todos los cuerpos que conforman este mapa,

si es la voz de los ángeles viejos y el grito de las estrellas moribundas,

si es un sistema de montañas en cada uno de tus lunares,

si es un cangrejo,

si es una bandada de pájaros volviendo a los árboles,

si te mentí, si tuve miedo, si soy otra persona, si he deseado,

si a todas tus preguntas,

si sé que no voy a salvarte,

si busco que no se acabe la noche,

si creo que es verdad lo que digo,

si creo en la ternura del alma,

si creo que la suma de nuestros errores deben ser amados,

si amo tus ojos y tus manos,

la simpleza de este encuentro improbable,

si es de madrugada

si me siento solo

y si eres infinita.