El músico indie es la clase media de un gobierno deteriorado. Es quien mantiene la maquina y la escena funcionando pero el que no se lleva nada por ello.


El rock argentino tiene una capacidad sorprendente de generar artistas, más allá de los obstáculos propios de la realidad política y social. ¿O será precisamente por ese caos cotidiano que genera ganas de hacer y talento?

Mientras la pregunta queda sostenida en el aire, por los parlantes sale la música de “Pensel y los Resonantes”. Grupo que sale de la cabeza creativa de Pensel Gilabert –músico multi-instrumentista– que ha compartido bandas y proyectos varios con Pablo Ugarte (Upa y los Ex de Chile), Ishto Juevez (de Guatemala), Pablo Grinjot, Juan Stewart-Sebastian Kramer-Lucas Cordiviola (Jaime sin Tierra), Alejo Rozas-Juan Manuel Rozas (Tereso y The Tremends U.S.A), entre otros músicos de varios puntos del globo.

Actualmente con su proyecto, “Pensel y los Resonantes” (músicos amigos invitados), presenta el lanzamiento del single El Monstruo de su primer disco (en preparación) A ocho hertz de la irrealidad. El tema se consigue en todas las plataformas de distribución digital de internet. (Bandcamp, Spotify, iTunes y demás). Compone, graba, mezcla y produce su música en su HomeStudio “yendo de la cama al living” en Martinez, Buenos Aires.

¿Cómo va la grabación de  “A ocho hertz de la irrealidad”? 

Excelente. La verdad que se está tornando algo muy divertida la grabación de los temas que componen este disco. Al estar grabado en diferentes estudios le da una dinámica cambiante y una interacción casi lúdica de los invitados en cada una de las sesiones. Y al ser todos amigos casi lo pone como en un contexto de reunión amena donde pasa mucho más que solo música. Mucho más.

Cuéntame sobre la modalidad del disco, tengo entendido que esta obra tiene una premisa: las cosas no están definidas, se va componiendo, grabando y mezclando en el momento. ¿Es así?

Así es. Al momento de comenzar a grabar el primer “single” el Monstruo, me pareció que sería muy interesante sellar esta temporalidad que refleja el presente, el ahora, entonces me fijé como premisa componer, prepoducir y grabar al mismo tiempo, una vez cerrado el concepto retocar algunos aspectos finales e ir directo a la mezcla y su mastering. Acto seguido subirlo como nuevo single e incorporarlo al disco, las canciones tienen un correlato coherente ya que son autobiográficas, como el arte del disco y su nombre.

(Los músicos tenemos una costumbre ya heredada del proceso de grabacion de un disco. Componer las canciones, hacer una pre producción o demo, luego entrar al estudio a grabar y por último la mezcla y masterización. Eso lo convierte en un proceso muy largo donde los temas originales distan mucho de lo que termino plasmado en el disco.
Algunos lo llaman “sobre produccion” gracias al alcance tecnológico que tenemos hoy).

Los músicos suelen elegir como single difusión la canción más “radiable”. ¿Pensaste lo mismo con la elección de El Monstruo?

La verdad que no. Como son singles que van saliendo de a uno y sumándose a formar parte de un disco en su totalidad y no tienen un estilo definido, ya que no se sabe cómo será el próximo hasta que se haga este proceso que te comente antes, no puedo llegar a saber cuál sería el más “radiable”. No formo parte del “mainstream” o de la maquina de hacer chorizos llamada industria, por lo tanto no pienso en su difusión como corte radial. Me quedo más con el pensamiento lo-fi y autogestionado. Quien quiera difundirlo es libre de hacerlo y poder elegir qué “single” le cae mejor para la difusión. Hoy gracias a las diferentes plataformas de distribución digital que tenemos el alcance es inmediato. Creo que notas como estas son más importantes que la difusión en sí misma de una u otra canción. Dar a conocer al artista y su obra es fundamental, el resto ya pasa por una elección personal de cada escucha.

¿Por qué tanto espacio entre tu anterior EP y este disco?   

Compongo y grabo mi propia música desde 1998 más o menos y siempre fui una persona que le dio más de mí a los demás o a las bandas donde participe que a mis propios proyectos y música. No fue falta de confianza ni miedo, pero algo fue. Grabe 2 EP’s Trasteador Automático en 2005 y Homónimo en 2007 bajo el seudónimo de Neverbush con un perfil lo-fi y de poco interés en su difusión. Creí que aún no tenía nada que realmente valiera la pena dedicarle tanto esfuerzo y dedicación, entonces le regalé mucho de eso a otras personas, y fue un gran error de mi parte.

En 2005 me dediqué profesionalmente a la iluminación hasta el día de hoy. Eso hizo que tenga mi suministro de rock sanguíneo, entonces no hubo abstinencia musical. También entre esa epoca y ahora fui y soy padre de dos hermosas hijas, Micaela y Juana, que ahora al estar más grandes ya es un tanto más fácil poder ser un poco egoísta y dedicarme tiempo a esa chispa que tengo dentro que a veces quema y necesita ser regulada con dosis de música, grabaciones y músicos amigos.

¿Puedes contarme del proyecto NEVERBUSH? Tengo entendido que estuvo en el top five de bandas favoritas de la web de Sonic Youth Oficial.

Neverbush nació originalmente como un proyecto de sello discográfico independiente en 2003, el cual tuvo mucho empuje y trabajo de mi parte pero poco interés en los músicos. En 2005 decidí viajar a Ongamira (Cordoba) y componer lo que después fue el primer EP llamado trasteador Automático y como venía promoviendo el nombre Neverbush coincidí con el consejo de un amigo que dijo –te tenés que llamar Neverbush. Y así fue. Luego en 2007 salió un EP más muy lo-fi y grabado en un garage en dos semanas.

Todo ese material estaba en mi vieja cuenta de Bandcamp, que por ese momento era la mejor plataforma de distribución y prensa online que había (de ahí salieron bandas como Artic monkeys por ejemplo). Un día un amigo me dijo que entre al site oficial de Sonic Youth de Bandcamp, y vaya sorpresa: En el Top five de amigos destacados del main page se encontraba Neverbush. Llegué a intercambiar barios mensajes con el administrador de esa cuenta y resultó ser Steve Shelley el Baterista. Fue la primera vez y una de las pocas, hasta ahora, que me sentí reconocido, fue una gran sensación, que espero se repita más frecuentemente.

La mayoría de los músicos con una larga carrera se quejan de que casi no se venden discos. ¿Qué le queda a un músico indie?

El músico indie es la clase media de un gobierno deteriorado. Es quien mantiene la maquina y la escena funcionando pero el que no se lleva nada por ello. Algunos un poco de reconocimiento y chau gracias. Si hablamos de rock, los músicos de larga trayectoria deberían actualizarse y entender que el mundo gira y no se detiene, la tecnología “evoluciona” y las sociedades también, por lo tanto, los músicos se suben y surfean esa ola, si te quedas quieto te lleva la marea, y la marea siempre te lleva a la deriva, nunca a puerto seguro.

Hoy se vive al instante debido a las redes sociales. Todo se transmite en una fracción de segundo. Y es por eso que las plataformas de distribución digital gratuitas se están comiendo al gran “Monstruo”. Ya era hora, pero no todo lo que brilla es oro. Yo particularmente soy un gran amante del cassette y del vinilo, pero tengo claro que es casi una ceremonia escuchar un vinilo, requiere de tiempo y dedicación, en cambio escuchamos 5 bandas diferentes en una hora sentado en la computadora mientras trabajamos y comemos algo rápido y no nos detenemos un minuto a contemplar las hojas, el viento y el cantar de los pájaros. Es imposible poder escuchar desde una vieja radio Spica en una estación AM local a un tipo como Bon Iver o tantos otros, por ejemplo, entonces ahí es donde caemos en las plataformas digitales y nos fusionamos a la vorágine, formamos parte de ella y generamos este loop que no se detiene un segundo ni a respirar. Soy una persona utópica, creo que un día todo va a volver a su cauce natural y esta vorágine turbulenta y acelerada se detendrá y tendremos más tiempo para ser humanos.

 

© 2016, Vera. All rights reserved.

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Hernán Vera Alvarez, a veces simplemente Vera, nació en Buenos Aires en 1977. Es escritor y dibujante. Ha publicado el libro de cuentos Grand Nocturno, Una extraña felicidad (llamada América) y el de comics ¡La gente no puede vivir sin problemas!. Es editor de la antología Viaje One Way, narradores de Miami. Muchos de sus trabajos han aparecido en revistas y diarios de Estados Unidos y América Latina, entre ellos, El Nuevo Herald, Meansheets, Loft Magazine, El Sentinel, Nagari, Sea Latino, TintaFrescaUS, La Nación y Clarín. Ha entrevistado a Adolfo Bioy Casares, Carlos Santana, Ingrid Betancourt, María Antonieta Collins, Gyula Kosice, Sergio Ramirez, Maná, Gustavo Santaolalla, Gustavo Cerati, entre otros. Vivió ocho años como un ilegal en los Estados Unidos donde trabajó en un astillero, en la cocina de un cabaret, en algunas discotecas, en la construcción. Desde el 2012 también es ciudadano americano. A fin de año publicará su libro de ensayos Lit Argentina. Blog: www.Matematicasencopacabana.blogspot.com