Laurence Anyways : ¿tiene el amor cuerpo?

LaurenceAnyways_poster

El canadiense de veintiséis años, Xavier Dolan, se convirtió de forma repentina en uno de mis directores favoritos cuando vi su opera prima J’ai tué ma mère (I Killed My Mother) la cual mostraba una relación tóxica entre el protagonista y su madre.

En su recorrido fílmico podemos encontrar quizá toques «almodovarianos», algo extravagantes pero siempre peculiares. Escenas hechas a cámara lenta mientras suena música disco o Céline Dion. Así de ecléctico es Dolan. Un director sincero que no teme volcar toda su personalidad en cada uno de sus largometrajes.

Su tercera película, Laurence anyways es quizá mi favorita porque es una historia de amor atípica, porque Laurence intenta justificar el amor aunque sea un hombre y después mujer, a pesar de que a posteriori , Dolan es más realista.

Laurence (Melvil Poupaud), es un profesor de literatura que vive que con su novia Fred (Suzanne Clément). Profundamente enamorados, tienen tal complicidad que toda su historia parece irrompible. Hasta que un día Laurence le confiesa que quiere ser mujer. Que siempre ha vivido en el cuerpo equivocado.

En este momento, cuando el protagonista se ha asimilado a sí mismo, tendrá que conciliar con el hecho de que no toda la gente que tiene a su alrededor digiere del todo su drástico cambio corporal.
Laurence no se rinde. Tiene que ser ella.

Pero lo que más le preocupa no es quedarse solo. No es que el resto no sepa reconocerle. Lo que más teme tras su decisión, es que Fred desaparezca, que no sea capaz de quererlo como mujer.

Un drama atípico con una historia de amor tan profunda y honrada como cualquier historia de amor lo es (da igual el sexo). Un largometraje muy conseguido que remueve, que no justifica el amor por encima de todo, que no es sensiblero pero que sí guarda una belleza casi perfecta en los personajes y en la historia que se han construido.

A pesar de que el título hace referencia a Laurence. Éste no sería nada sin Fred (o sin Suzanne Clément) quien vive en lucha constante a lo largo de la película.

Si la ven, disfrutarán, además del grandioso guión, de colores que se les clavarán en la retina, de la estética ochentera que rodea todo el film, de las grandes actuaciones, de la banda sonora y del buen saber hacer de un director que acaba de empezar pero que pisa fuerte. De hecho, Xavier Dolan ha triunfado por todos los festivales con su última película Mommy en la que también aparece Suzanne Clément (no dejen de verla tampoco).

Puntuación: 8 sobre 10
Lo mejor: las actuaciones de los dos protagonistas y la estética
Lo peor: Que por momentos recuerda a algún film de Pedro Almodóvar