La procesión

Un día más

un año más

pero el último llegará

y aunque no tenemos edad

tendremos que ir a trabajar

como parásitos sobrevivientes.

 

La procesión, Mujercitas Terror

Nadie esta componiendo canciones en estos tiempos como lo están haciendo Marcelo Moreyra, Daniela Zahra y Federico Losa, mejor conocidos como Mujercitas Terror. Frente a las propuestas falsas de sonidos redundantes: la inacabable dialéctica del terror. Como dijera Friedrich Kellner (1885-1970): El terror es triunfo. Métodos de supresiones comunes, brutales, son considerados como leyes santificadas. Así, la palabra de Mujercitas Terror es plebiscito. El sufragio de la oscuridad. Sus letras son cadáveres sin maquillar —en descomposición—expuestos a toda mirada infantil bajo la luz del sol. La poética de Mujercitas Terror —los hijos bastardos de Saki—no tiene comparación, todo afuera de su universo de proscritos, bestias y niños enfermos es redundante; todo parece sonar igual en las calles, todo es una mentira: pop para enamorar muertos vivientes.

Es por eso que Mujercitas Terror está en el extrarradio de la música, en la periferia del afecto, la tonada común y el consentimiento de la industria discográfica, sin alinearse a nada. En los extramuros escriben, leen a los clásicos, fuman, rasguean un bajo, una guitarra, aporrean los platillos de una batería, permanecen ocultos; esperan su tiempo y los días están contados. Saben—como George Steiner (1929)—que los estereotipos son verdades cansadas y que todo está permitido, inclusive el terror… por más repulsión que cause. “La procesión va siempre hacia donde va tu imagen”.

Con un sonido más limpio, Mujercitas Terror regresa hoy con el lanzamiento del sencillo La procesión, que se extrae de su próximo LP, que verá la luz el próximo 24 de julio.

Se desvanece el sonido garage característico de la banda para dar paso a un nuevo material de estudio, un track de post-punk perfecto, pulcro, masterizado por Nicolás Kalwill —quien ha trabajado antes con artistas como Coco Rosie, Boom Boom Kidy, Rosario Ortega—. El sencillo de 4:08 minutos es el perfeccionamiento de su labor como terroristas del eufemismo, “dejando el humor atrás”, con guitarras estilizadas y voces melódicas que nos conducen por senderos oscuros detrás de una procesión de fuertes golpes de batería —aquí Federico Losa se escucha más enérgico que nunca—, en un himno de misantropía eléctrica pronto a convertirse en un clásico.

Se escucha esa unión perpetua de la banda, la camaradería, el estar juntos a pesar de las adversidades. Se percibe el aguante y la malevolencia. La vida, a final de cuentas. Los deseos de glorificar decibeles en los lugares más viciados del mundo, comulgando la palabra del terror porteño.

La procesión es una pista compuesta bajo la retórica del Non sense, que representa la candidez de Carlos Robledo Puch (1952), la mirada perdida de Cayetano Santos Godino (1896-1944) y la narrativa de Silvina Ocampo (1903-1993) en una amalgama de Noise Rock pulimentado por Kalwill. Una procesión de ruidos lúgubres y estridentes que hacen gala de la buena salud de la banda.

En palabras de Marcelo Moreyra, compositor, voz y guitarra de Mujercitas Terror, La Procesión simboliza la necesidad de escapar del sentimiento de estar solo; viajar —aunque sea en sueños—hacia donde se reúnen una  cantidad de extraños que portan fuego en las manos y que iluminan el cielo de tantos que son. Ellos llevan esa imagen, y en su mente sólo están ellos; pero esa imagen los empuja porque piensan y recuerdan momentos de lo que buscan, hasta que todo deja de ser importante y la muerte es sólo un juego. Las cosas trágicas son ejemplos nada más.

En cuanto al discurso de la canción, Marcelo expresa que le ayudó la idea de que lo que se hacía, se hacía solo —estaba hecho por esas caras—,como otros que auxilian a alguien que se desvanece y lo hacen sobrevivir y le dicen cómo es acá y cómo el más allá; afirman encontrarse con la imagen mientras que otros sueñan ser esa imagen. Esas caras eran casi reales.

Sobre los referentes literarios de la canción, Moreyra formula que estaba leyendo Pedro Páramo (1955) de Juan Rulfo: “Porque habíamos vuelto de México y había cumplido años allá. Dani me lo regaló en una edición muy linda y simple. Habíamos estado en San Luis Potosí y me llamó la atención que hubiera una calle que también se llamaba así —La Procesión—. Y encima en Semana Santa había representaciones extrañas en las calles, que también se asociaban a esto. Veníamos con ganas de terminar el disco, para grabar lo antes posible, porque estaba componiendo el tema en esos días. Aunque en la gira no toqué mucho la guitarra, siempre estuve con esa idea; tenía la letra ya, aunque era medio nebulosa. Dani me dijo que le gustó y le seguimos”.

Mujercitas Terror estará de vuelta en México en el mes de noviembre, para girar por San Luis Potosí, Guadalajara, Monterrey, Guanajuato y la Ciudad de México, además de otras plazas que están por confirmar. La Procesión será una de las giras más extensas de la banda. México es un país que sabe abrazar muy bien el terror, lo ha hecho en el pasado y esta vez no será la excepción. “Un consuelo al final los abraza aún más”.