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La década del siglo XX


El tiempo, el implacable

No hubo durante el siglo pasado década más revulsiva a nivel artístico, cultural e ideológico que la del 60. No hubo, en esa década, año más intenso y explosivo que 1968. Enumerar los hechos gracias a los cuales se pueden formular estas dos sentencias sería tedioso, pero acaso dos episodios por sobre otros muchos marcaron a fuego aquel año: las movilizaciones conocidas como el Mayo francés y la matanza de Tlatelolco, ocurrida el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas de la capital mexicana.

Sobre estos últimos sucesos Elena Poniatowska (premio Cervantes 2013) publicó en 1971 La noche de Tlatelolco, un libro que podría inscribirse en la corriente del Nuevo Periodismo, y que recogía decenas de testimonios de hombres y mujeres directamente involucrados en los incidentes que desembocaron en una feroz y confusa represión a un mitin en el que se habían congregado centenares de estudiantes y obreros. Y si bien nunca se pudo saber con certeza cuántas víctimas se registraron –medios gubernamentales hablaron en su momento de 20 muertos, en tanto que el periodista británico John Rodda sostuvo en el diario The Guardian que hubo 267 muertos y 1.200 heridos–, el hecho repercutió en todo el continente y sacudió al gobierno por aquel entonces presidido por el priista Gustavo Díaz Ordaz.

Poniatowska, nacida en París en 1932, hija de un príncipe polaco que más tarde se asentaría en México con su familia, si bien ya había publicado cuentos y una novela, daba con este libro comienzo a una exitosa carrera literaria que iría nutriendo de otros títulos como Querido Diego, te abraza Quiela, Tinísima, La piel del cielo (premio Alfaguara 2001) y Leonora. Polifónico, argumentado minuciosamente en la voz de estudiantes, familiares, docentes, autoridades universitarias, gente común, La noche de Tlatelolco se convirtió en un alegato ineludible, poniendo en tela de juicio las versiones oficiales y las actividades de algunos siniestros grupos que revestían en las propias fuerzas de seguridad del Estado, así como ayudó a desenmascarar la injerencia de la CIA en las decisiones de aquel gobierno.

El libro, no obstante su importancia, parece haber envejecido en tanto estrategia narrativa, cargado de cientos de nombres y siglas de organizaciones que difícilmente el lector pueda conservar en su memoria página tras página, del mismo modo que cierto afán didáctico y proselitista de parte de la autora (recoger consignas aquí y allá, trascribir cánticos, repetir lemas inscriptos en carteles y pintadas callejeras, intervenir cada tanto para dar su interpretación de los hechos) resultaba innecesario ante la propia fuerza de lo que se estaba relatando.

La imaginación al poder

El historiador, novelista y guionista francés Jacques Baynac (1939), estudioso de la revolución rusa, del magnicida Ravachol, del líder de la Resistencia Jean Moulin (en 1998 publicó el polémico Les Secrets de Jean Moulin, que lo llevó incluso a enfrentar tres procesos judiciales), participó directamente en los acontecimientos del Mayo francés, y publicó diez años después el libro Mayo del 68: la revolución de la revolución, un trabajo que aún hoy sigue generando interés y curiosidad a propósito de un entramado social e ideológico que fue capaz de movilizar a miles de individuos, declarar una huelga general que involucró a nueve millones de trabajadores y poner en riesgo la estabilidad del gobierno presidido por el general Charles de Gaulle.

En el prólogo titulado “Deseo de mayo”, el anarquista español Tomás Ibáñez sostiene que “Mayo del 68 forma parte de esos raros eventos históricos que están dotados de la suficiente magia para espolear la imaginación, encender deseos y hacernos soñar”, y es en esta escueta frase donde se dan las pistas del tono que tendrá el libro de su admirado Baynac: una mirada a un suceso histórico de primera magnitud, desde un punto de vista que incluye una biopolítica del placer y de la imaginación, distanciándose de todo tipo de ortodoxias y disciplinas partidarias.

El raconto que nos ofrece Baynac es exhaustivo y va reconstruyendo paso a paso contextos e instancias previas (agitaciones contraculturales, la guerra de Vietnam, la Primavera de Praga, la enigmática Revolución Cultural de Mao, los cuestionamientos al leninismo, el Movimiento 22 de marzo, los reclamos universitarios, el acercamiento al movimiento obrero y a ciertas experiencias proletarias puntuales) que conducirán a la toma de las calles de París ocurrida en los primeros días de aquel mes y a los sucesos que le siguieron. Por sus páginas transitan el entonces libertario Daniel Cohn Bendit y otros referentes estudiantiles, políticos luego encumbrados como Georges Pompidou y François Miterrand, y una historia cargada de optimismo que se fue diluyendo cuando, en palabras de John Lennon, el sueño se terminó.

Un joven y un señor mayor

Testigo lúcido del siglo XX, poeta, ensayista y narrador, autor, entre otros, de El corto verano de la anarquía. Vida y muerte de Buenaventura Durruti (1972), y de Hammerstein o el tesón (2008), el alemán Hans Magnus Enzensberger (1929) publicó hace tres años un libro autobiográfico, Tumulto, en el que, siguiendo los pasos de una joven rusa de la que estaba perdidamente enamorado, narra una serie de viajes que realizó entre las décadas del 60 y del 70, y que son bastante más que una excusa para pintar el escenario político de aquella época.

El propio Enzensberger contó poco después de editarse su libro, que el origen del mismo estaba en una serie de viejos manuscritos que había encontrado por casualidad entre sus papeles, a los que intentó darles algún orden. Tras reconocer que encontraba sospechoso “cuando alguien escribe sus memorias, que siempre están llenas de trampas”, se planteó encontrar un método para “no caer en una historia en la que todos éramos muy guapos, muy jóvenes y conocíamos a gente muy importante. Para evitar esto se me ocurrió iniciar un diálogo entre el joven del relato y un señor mayor que resulta que soy yo. Muchas veces no están de acuerdo y discuten”.

Es así que en Tumulto se suceden dos viajes a la URSS (con Nikita Kruschev en el poder en 1963, con Leonid Brézhnev en 1966) en los que conoce a su amada Maria Aleksándrovna Makárova, viaja a Siberia y se enfrenta a las penurias de sus habitantes, accede a la fastuosa vida de Ilyá Ehrenburg, de Yevgueni Yevtushenko y de Pablo Neruda (cuando este visita Moscú), y da comienzo, ya en compañía de su tempestuosa “Masha”, a una intensa sucesión de viajes a La Habana (de donde partirá definitivamente una vez activado el caso Heberto Padilla), a Berlín, a Londres, a Estados Unidos e incluso a Camboya.

El contexto es siempre esa década fértil y contradictoria, luminosa y sacrificial, poblada de esperanzas y de odios, que hoy parece tan lejana y que sin embargo seguimos recordando a diario.

La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, Editorial Marea/Ediciones Era, Buenos Aires, 2015, 346 páginas

Mayo del 68: la revolución de la revolución, de Jacques Baynac, Acuarela & A. Machado libros, Madrid, 2016, 413 páginas

Tumulto, de Hans Magnus Enzensberger, Malpaso Ediciones, Barcelona, 2015, 249 páginas

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