“La cultura es una estafa”

(Foto: Eduardo Rubin)

Desde hace meses la humanidad se enfrenta con el COVID-19. La vida ha cambiado, irremediablemente. La vida enferma (Sudaquia), del escritor argentino Hernán Vera Álvarez (Buenos Aires, 1977), es un libro de poemas que documenta este tiempo sombrío donde la miseria, la soledad y la muerte son moneda de todos los días. Un narrador escéptico que observa la vida mientras a su alrededor todo se desmorona.

La vida enferma se integra a esa biblioteca exquisita de obras que han tratado a lo largo de la historia de la humanidad las grandes pandemias. Sobre el libro, la poeta venezolana Keila Vall de la Ville señaló: “La soledad, el tedio, el aislamiento se fraguan poéticamente en manos de Vera, y estallan dejando a su paso fragmentos de vacío. Atraviesa así cada verso ajustado y descarnado la belleza dolorosa, con la elegancia y la sensibilidad a flor de piel ya establecidas en el recorrido literario de su autor”.

Hernán Vera Álvarez, a veces simplemente Vera, es escritor, dibujante y editor. Realizó estudios de literatura en FIU (Florida International University) donde actualmente trabaja como profesor. Desde hace años imparte talleres de escritura creativa en distintas instituciones, entre ellas, el Koubek Center del Miami Dade College. Ha publicado el libro de poemas Los románticos eléctricos (2020), la novela La librería del mal salvaje (2018) —Florida Book Awards—, dos de relatos, Grand Nocturno (2016) y Una extraña felicidad (llamada América) (2012), y el de comics ¡La gente no puede vivir sin problemas! (2000). Es editor de las antologías Don´t cry for me, América (2020) —Latino International Book Awards—, Escritorxs Salvajes (2019), Miami (Un)plugged (2016) y Viaje One Way (2014). Vivió ocho años como un ilegal en los Estados Unidos donde trabajó en un astillero, en la cocina de un cabaret, en algunas discotecas y en la construcción

 

Tu último libro es La vida enferma. ¿Cómo desarrolló la obra?

El año pasado me agarré el Covid-19. Por suerte, fue algo leve. Pero en poco tiempo algunos amigos también lo tuvieron, aunque en ciertos casos, la situación fue grave. A partir de todo eso comencé a escribir algunos versos que describían la locura colectiva que el mundo está viviendo.

Antes habías publicado Los románticos eléctricos, también un libro de poemas. ¿Encuentras alguna diferencia entre estas obras?

El anterior libro estaba construido de muchos poemas, con títulos y diferente extensión de versos. Me gusta pensar La vida enferma como un largo poema.

¿Piensas que la humanidad saldrá mejor de la pandemia?

En absoluto. Sólo con ver el comportamiento de muchas sociedades que se creen “civilizadas”, del “Primer Mundo”, para darse cuenta que la humanidad pasará esta pandemia y otra vez cometerá los mismos errores de siempre. Es como pensar que la gente por leer a Shakespeare o ser muy culta es mejor persona. En ese sentido, la cultura es una estafa.

¿De qué forma vivir fuera de Argentina influenció en tu obra?

La experiencia de emigrar es fuerte. Creo que su influencia es total en lo que escribo. Mis libros serían distintos si me hubiera quedado en Buenos Aires. Confieso que algunas noches me pregunto cómo serían esos libros.

¿Poetas que te han formado?

Jean Cocteau, Silvina Ocampo, César Vallejo, Raymond Carver, Néstor Perlongher, Miguel Abuelo.

¿En qué género literario te sientes más cómodo?

Me gustan las formas breves.

¿Qué estás leyendo por estos días?

Los poemas de Tess Gallagher y los cuentos de Juan Gabriel Vásquez.

¿Qué le aconsejarías a alguien que empieza a escribir?

Que lea todo lo que llegue a sus manos, que escriba con un tacho de basura muy cerca, y que viva intensamente.

 

 

 

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