Keith Jarret: un genio de la improvisación

Bajo la ventana para respirar los últimos atisbos del verano que se va. Extrañando el calor y la humedad que me nutre como a un helecho y me hace feliz. Voy a buen tiempo y estoy más que listo para el gig de esta noche.

El aire tibio me refresca la cara y me trae a la mente una memoria emotiva de ciertas frases musicales que escuché hace unos años, frases que aún se mantienen vigentes con el mismo ímpetu en mi baúl de los recuerdos sónicos. Entonces le pido al teléfono que abra el app de música y que busque el álbum Rio de Keith Jarrett.

Si bien el álbum The Köln Concert grabado en 1975 consagró a Jarrett como voz líder en el mundo del jazz moderno, en Río, producido más recientemente, ha ocurrido una metamorfosis excepcional del yo creativo de este gran pianista norteamericano. El Köln Concert cerró una etapa generacional en lo que concierne a la imaginación creativa y el vocabulario emergente del jazz que empezó a fraguarse a principios de los sesenta. Jarrett convoca y reordena las fuerzas innovadoras propuestas for músicos pioneros de la talla de Coltrane, Sun Ra, Mingus y Coleman. Se nutre del caos primigenio y el diálogo incandescente que este grupo selecto buscó durante la generación previa. El Köln Concert sintetiza estas experiencias jazzisticas pero además formula un discurso musical más ambicioso dentro de un plan arquitectónicamente y temático. Cabe recordar que este álbum, como muchos otros del pianista, fueron improvisaciones grabadas durante sus conciertos en las ciudades más cosmopolitas del mundo.

En 2011, Jarrett vuelve a improvisar otro concierto en la ciudad de Río de Janeiro. El concierto se masteriza y pública a través del prestigioso sello ECM. Sin embargo, esta vez, el resultado muestra una nuevo enfoque donde la complejidad, pasión, misticismo, y un eximio uso de los colores elevan esta obra como un nuevo hito de referencia para comprender la evolución de este músico excepcional y, en general, de la historia del jazz contemporáneo.

En Rio se respira el vapor de los experimentos carnales llevados a cabo en el free jazz. Las marejadas creativas de free jazz, sin embargo, adquieren mayor tonicidad, un sentido de dirección más ajustado. Cada fibra de espontaneidad vertida en el fraseo melódico de Jarrett, la construcción matemática de fértiles loops y grooves en la mano izquierda, además del continuo uso de técnicas derivadas de la fuga y el contrapunto bachiano aprenden a controlarse a sí mismos para hilvanar pequeños palacios donde enteros dramas humanos se difuminan como vientos gloriosos.

El álbum consiste de quince miniaturas pianísticas concatenadas no a través del estilo o pasajes temáticos sino por medio de un influjo creativo homogeneizante. El rango estilístico propuesto por Jarrett es ciertamente enorme e inagotable. Pero el uso de la polivocalidad no implica imitación sino más bien una aproximación orgánica y tangente. El pianista articula desde su conocimiento fundacional arabescos que adornan el proceso creativo en sí. No busca de ninguna manera encorsetar el élan vital a través de añadiduras barrocas.

Rio te transporta, te nutre, te lleva a lugares de exaltación innombrables más perceptibles por medio de la audición y la memoria. Y este aura purificante se confunde con el viento de la tarde, mientras la carretera se retuerce entre los pequeños pueblos de Massachusetts central.

Carlos Odria