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Joaquín Berrios en el jardín de Eva

Joaquín Berrios (1967, Santiago de Chile) es de esos artistas latinoamericanos internacionales. Muy joven partió a Boston –previa estadía en la ciudad de Buenos Aires– para estudiar en Berklee. Allí conoció a otros músicos de distintas nacionalidades. Así formó junto al guitarrista Joshua Sonntag (EEUU-México), el bajista Rafols Morales y el baterista Raúl Ramírez (ambos de Puerto Rico) el grupo de rock Sofía. En ese intercambio de ideas y experiencias salió su primer disco, grabado en la ciudad de New York por el productor chileno Álvaro Riveros.

La experiencia sirvió para rodar por América Latina y recaer en la ciudad de Miami, donde desde hace varios años Berríos edita discos –marcados por el asombro sonoro, la complejidad y el bello lirismo–  y produce a otros artistas.

Su nuevo disco se llama In the garden of Eve (2016), una obra en la que Berrios además de cantar cada una de las diez canciones de su autoría toca la guitarra, el bajo y  el piano.

In the Garden of Eve 2016 es muy ecléctico. Va de momentos muy densos y fuertes, a veces épicos, a sutilezas eléctricas. ¿Lo pensaste así desde el principio o las canciones se fueron armando de tal modo que finalmente dieron la estructura del disco?   

Todos los temas nacieron con una guitarra acústica y voz. Algunos cuentan con una doña antigüedad de casi 20 años y otros fueron creados para este disco. Es una suma de canciones que giran en torno al diablo y sus diversas manifestaciones: desde la caricatura religiosa hasta los temores y debilidades del hombre moderno. De ahí “Cash”… el eterno e insaciable deseo de poder y las angustias que crea el sistema y sus poderes. El Capitalismo desenfrenado que rige desde Wall Street hasta el Vaticano. En fin, cada canción habla de historias, narradas en primera persona, con el “lado oscuro de la fuerza”.

En cuanto a la orquestación, lo pensé desde el principio. Quería usar sonidos que no hubiese usado antes y por eso escribí para saxos y bronces. Tenía en mente a mi amigo Michael Sininsgalli que es un gran músico local y toca tanto saxo tenor como soprano. Además, quería contar con la mágica voz de Joana Hughes, así que ésta tiene partes fundamentales en los arreglos como habrás observado.

También incorporé el piano. Este instrumento, que pese a ser muy querido para mí, no lo había usado en un disco hace mucho tiempo. En realidad, como parte de una “orquesta”, no participaba desde el “Big Bang…Boom” ¡pieza conceptual del año 1991! También cabe mencionar el aporte sónico de Phoenix Rivera, gran músico y baterista, que dio vida al esqueleto, la estructura que sostiene y articula esa amalgama de timbres y melodías con las que se viste este disco. Como sea, creo que hay un lenguaje de sonidos que se suman y complementan unificando la serie de piezas que componen este álbum.

¿Por qué elegiste como single “Crash”?

Sinceramente, fue Micaela, mi compañera y socia la que sugirió esta pieza. “Crash” contiene muchos de los elementos claves en la imaginería del disco. Tanto en lo sónico, como en lo conceptual. La música de esta canción expone sutileza en los arreglos de piano, el poder de los ritmos y contra-ritmos, el ronquido de los saxos y la magnífica voz de Johana abriendo las puertas del mismo infierno. En cuanto al concepto, en esta pieza, la descripción del diablo o “Belcebú”, se refiere a ese “animal” que llevamos todos por dentro y que aflora en los momentos de rabia. Casi siempre uno se arrepiente cuando se deja llevar por la ira, la “irracionalidad”. También hay un juego con la época de la Inquisición y la mala costumbre de la Iglesia de entonces de quemar “brujas”. Sin duda otra expresión de maldad esta vez vestida de sotana. El personaje que narra la historia, se ha vuelto loco y según él, “al que tiran al aceite hirviendo no es a él”: es a ese demonio que le ha poseído… Johana que actúa en el video, se mira en el espejo, pero no es ella. También contamos con la participación de Andrea Leggieri que baila y personifica la locura: el monstruo que vive siempre al acecho dentro nuestro.

 In the Garden of Eve 2016 puede pensarse como una imagen de muchas alegorías.

El concepto está ligado al personaje del diablo y la primera historia que nos cuentan, al menos acá en occidente, es la del jardin de Edén y la serpiente que seduce a Eva. Me pareció un buen punto de partida para introducir el álbum. Es una historia de amor en la que, pecado o no pecado, es una mujer quien al final decide el destino de la Humanidad. Creo que así sigue siendo y está muy acorde con nuestros tiempos. Además, junto a mi compañera, tenemos dos hijas poderosas y creativas. ¡Creo que de alguna manera vivo en el jardín de eva!

Todos los temas del disco son en inglés. ¿Te sientes más cómodo en ese idioma que cantando en español?

No es que me sienta más cómodo, sino que por alguna razón, que probablemente está ligada al hecho de que crecí escuchando música anglo, las letras me salen espontáneamente en inglés. Es como parte del lenguaje estilístico del rock que me educó, como te dijera resulta natural usar sonido de bandoneón si estás escribiendo un tango. Esto, sin menospreciar el trabajo de grandes liricistas del rock en español, como Gustavo Cerati, quien, humildemente, creo fue uno de los que mejor adaptó la fonética hispana a esta música originalmente de habla inglesa. Ahora me encanta escribir y cantar en español. Es una deuda que tengo conmigo mismo y espero saldar luego: un disco en mi idioma nativo. Nunca lo he hecho como solista, más, si hay dos discos con Sofía y gran parte de otro con la Flotabanda que gozan de la fluidez y encanto de nuestro castellano.

Háblame de tu otro proyecto, KZK Records.

KZK Records es una compañía que creamos junto con Micaela Rozas para desarrollar y exponer las expresiones artísticas de nuestra familia y amigos. Ha sido un camino largo, más, creo que finalmente y ligado a la creación de este disco, verá la luz bajo una sombra apropiada. Hay tantas herramientas tecnológicas/digitales a nuestra disposición, que es casi un deber sacar adelante las ideas: no hay excusa. Uno si se lo propone es auto-suficiente. Desde concebir y ejecutar hasta distribuir. Nosotros estamos creando una plataforma, donde el artista que participe esté al mando tanto de su creación como el destino de ésta. Nos damos cuenta que muchos creadores pagan un alto precio por tener sus creaciones en sitios de venta habituales, lo que no garantiza ni tiene relación con el éxito de su empresa. Osea, si eres alguien sumamente famoso a nivel mundial más poder para ti si estos portales tradicionales te tienen en su portada, pero, ese no es nuestro caso ni el de muchos de nuestros amigos, que en el fondo estan pagando un porcentaje muy alto por tener su producto sumergido entre billones de otros similares y con cero exposiciones.

Nosotros creemos que la transacción entre el artista y el fan, ¡es una persona! Es un grado de amistad, donde ambas partes aprecian lo recibido y se hacen más fuertes al producirse este intercambio.  La tecnología está acá al alcance de todos; y si bien hay un precio por usar estas herramientas, es mínimo en relación al beneficio e independencia que crean en el artista. Con todos los movimientos que ha habido en esta industria, hay una reversión a los valores básicos, donde recupera valor la presentación en vivo… el alcance local del artista. El efecto bola de nieve: parte chiquito local, y se va expandiendo de boca en boca hasta formar una montaña imparable. No tiene sentido, si eres un pequeño copo de nieve…lanzarte de primera al mar…en una fracción de segundo no serás mas que otra de las incontables gotas de agua alrededor tuyo. Con KZK Records partiremos creando el espacio con nuestra música y esperamos dentro de un futuro muy cercano ofrecer acogida a todo artista con propósitos afines.

También eres productor. ¿Cómo es ese trabajo cuando debes estar en el proyecto de otro artista, concentrado en canciones que no son tuyas?

Creo que mi rol es el de capturar de la manera más clara posible la esencia del artista con el que trabaje. Generar una especie de espejo en un cuarto de contrastada iluminación donde el artista se vea reflejado, pueda observar su obra y con calma, librarse de lo que considere esté demás… Así como complementar lo que le parezca incompleto. Lo mío, óptimamente, debiera ser transparente. Ahora, soy un fiel cómplice de mis equipos y creo que estos imparten un color especial a todo lo que traducen…ya sea ondas de sonido, electricidad o ceros y unos…en un muy subliminal toque, pero son parte de la creación. Demás está decir que cada uno trabaja con lo que tiene y no debe ser un tope…muy por el contrario, las restricciones generan libertad y rebeldía. Como te decía antes…hoy no hay excusa.

¿Qué recuerdas de los tiempos de Sofía?

Libertad, amistad, sueños y Rock.

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