Grupo de lectura de Books & Books: Farenheit 451

grupo

farenRay Bradbury

Editorial Vintage Español

175pp

El tema de la Libertad, con mayúscula, ha sido una constante de los libros escogidos este año en el Grupo de Lectura de Books & Books. Así comienza este clásico de la literatura del siglo XX de los Estados Unidos: con una cita de Juan Ramón Jimenez “Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado”.

En otras novelas hemos explorado la Libertad en otros ambientes, como la religión por ejemplo. Y hemos dado paseos por contextos registrados en la Historia. Pero en el caso de Fahrenheit 451, la trama se desarrolla en un tiempo que no existe, que se supone en el futuro, que se implica como posible pero no existente.  Bradbury sitúa su novela en una “distopia” (justamente lo contrario de utopía, un lugar al que más bien no deseamos llegar) y si nos valemos de ese punto entonces podemos decir que efectivamente tal lugar y tal tiempo no existen ni existieron.

Pues no. Nada más preciso que una distopia para hablar justamente del presente o de un temible futuro no muy lejano. Y nada más ilustrativo que la fantasía para ilustrar fuertes críticas sociales al statu quo.

Así, Fahrenheit 451, esta novela escrita en los años 50 en los Estados Unidos, es claramente un espejo de la política y el control gubernamental que ya se hacían presente en los años de la Guerra Fría, una imagen muy clara de las estructuras sociales y el manejo de la tecnología y el conocimiento. Montag, su protagonista es un bombero en una ciudad en la que tal oficio se practicaba a la inversa: habiendo sido protegidas ya todas las viviendas contra el fuego, se utilizaba a los bomberos para iniciar fuegos controlados expresamente para quemar libros. Pero Montag, sacudido por una misteriosa adolescente, se permite la lucidez de pensar por sí mismo y de dudar sobre su misión.

Pensar y sentir le hacen descubrir la crueldad detrás de la estructura, y la peligrosidad del control sobre las mentes de los habitantes de la ciudad, empezando por la de su mujer y las amigas de esta. La quema de libros es solo una de las herramientas para controlar: la tecnología que invade las casas en forma de pantallas encendidas a toda hora es otra de las maneras de introducir en la mente de los ciudadanos determinadas ideas… o más bien, ninguna.

Montag entonces se convierte en un subversivo y abandona su oficio. Por ello se le considera un desertor y se le persigue para aplicarle a él los mismos controles que antes ejercía. Montag escapa al asedio y sale de la ciudad a las afueras, donde encuentra otros que han logrado mantener en su mente las ideas que alguna vez quisieron arrebatarles mediante el fuego. Con ellos, sigue un camino para, ahora sí, encontrar un lugar mejor, una utopía.

La distopia que se describe en esta novela, y que claramente está basada en las estructuras sociales de mediados de siglo en Estados Unidos, tiene tristemente una increíble vigencia en la sociedad actual, más de 50 años después. Una sociedad en la que el valor de los medios de comunicación es tan superior que la televisión, la Internet y las redes sociales se han convertida en la fuente casi única de conocimiento. Y no se trata de una fuente muy comprobada. Lo que estamos leyendo, lo que estamos escuchando, de qué se nos habla, cuáles son los temas que se nos imponen como tema de conversación y cuáles no. Y sobre todo, la gran pregunta: quién lo decide.

El arte de esta obra está precisamente en haber condensado en 175 páginas las ideas sobre la Libertad y el temor a ser Libres que nos describen como raza humana, y haberlo hecho de una manera capaz de sobrevivir en el tiempo. Que Bradbury pudiera avizorar de esta manera el futuro de la sociedad en que vivió tiene mucho de sensibilidad social y de desmontaje de las estructuras de poder. Es un libro muy pertinente que todo el mundo debe leer.

 

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