Extremo occidente: la maldición del año acabado en cero

Dije, el lector atento lo recordará, que era importante que Roosevelt hubiera sido electo en 1940… en realidad quería decir que era importante si crees en las leyendas tontas y las maldiciones. Desde 1840 y hasta 1960 todos los presidentes elegidos en un año que acaba en cero han muerto en el cargo —aunque no todos de forma violenta y algunos lo han hecho debido a simples gripes. Ronald Wilson Reagan, electo en 1980, pero uno de los hombres con más suerte de la historia de los Estados Unidos, fue el primer presidente que escapó a lo que algunos llamaban la Maldición de Tecumseh. Bush junior, elegido el 2000 también escapó a la misma, lo que hará más fácil la vida de aquel que sea electo o reelecto el 2020…

A partir de la presidencia de Reagan se considera rota esa maldición. Antes de dejar la Casa Blanca estuvo sin embargo a punto de caer en el que es hasta ahora el último intento de magnicidio registrado en los Estados Unidos. El intento todos pudimos verlo en la TV, incluso en España, como pudimos ver después las mesas redondas sobre el tema… El pistolero que surge de ninguna parte se acerca a la puerta del Hotel Hilton y en pocos segundos deja sobre el terreno cuatro heridos entre policías y políticos. De Tecumseh y  su maldición no supe sino hasta mucho después.

Tecumseh es en Canadá un héroe nacional y en Estados Unidos un noble enemigo finalmente derrotado y muerto, lo que permitió que pronto se le perdonase e incluyese en la mitología nacional (el general Sherman tenía el de Tecumseh como segundo nombre: William Tecumseh Sherman). Tecumseh fue también el último líder indígena que estuvo en situación de detener el avance  norteamericano hacia el Oeste.

Aliado de los ingleses en la Guerra Anglo norteamericana de 1812, participó en la toma de Detroit por el ejército británico, trató de alzar y unir en distintas ocasiones a las tribus del oeste contra  el avance norteamericano, para finalmente morir en la batalla de Thames. La batalla de Thames es prácticamente desconocida fuera de los Estados Unidos y muy poco recordada dentro de estos. A duras penas fue una batalla de verdad y el número de muertos –unos doscientos entre los dos bandos—así lo prueba. A pesar de ello, tan importante había sido Tecumseh en los planes de guerra ingleses contra los Estados Unidos y tan importante su importancia en la resistencia frente a la colonización de los recién independizados Estados Unidos, que el general que lo derrotó, William Henry Harrison, fue electo años más tarde a la presidencia de los Estados Unidos, mientras que Richard Mentor Jonson, el coronel que de acuerdo a la leyenda mató en combate al líder indígena, llegó a ser vicepresidente, aunque no bajo las órdenes de su antiguo general sino durante la Presidencia de Martin van Buren, anterior a la de Harrison. La vicepresidencia del coronel Jonson duró sin embargo bastante más que la Presidencia del general Harrison que fue durante muchos años no sólo el más anciano de los presidentes norteamericanos (superado sólo por Reagan, el hombre que rompería la leyenda, y ahora por Trump) sino además el más breve ya que la maldición de su derrotado enemigo le sacó de la Casa Blanca a sólo un mes de haber entrado en la misma como Presidente.

En realidad la maldición de Tecumseh la pronunció, si es que de veras alguien lo hizo, su hermano Tenskwatawa, un chaman shawnee, que dijo que si Harrison salía electo a la Presidencia moriría en la Casa Blanca y también lo harían todos los presidentes electos cada veinte años. Como Harrison fue electo en 1840, un cuarto de siglo largo después de acabar con Tecumseh, la Maldición de Tecumseh es también conocida como la del año acabado en  cero.

Aunque no hay prueba de que esas palabras se pronunciaran nunca, han  resultado ciertas desde un Harrison electo en 1840 hasta un Kennedy más o menos electo en 1960. Desde luego para que la maldición se cumpla ha habido que hacer ajustes: por ejemplo, Roosevelt no fue electo en 1940 sino reelecto en esa fecha para un cargo que ocupaba desde 1932. Por lo demás es cierto que todos los Presidentes Norteamericanos asesinados mientras desempeñaban su cargo fueron electos en un año acabado en cero. Pero la  maldición no empezó con algo tan dramático como un aspirante a asesino presidencial apareciendo por sorpresa en la puerta del Hilton… empezó con algo tan  anodino como un constipado.