Esclavitud

José Ignacio «El Chascas» Valenzuela

tapa chascasLo primero en caer por el desagüe del triturador de basura fue el tenedor. Lo siguió el cuchillo, que también fue devorado con un gruñido oscuro. El hombre quebró el plato en cuatro piezas y las dejó caer con un solo movimiento, mientras con la otra mano hacía un bulto con el mantel rojo. Cuando terminó con el comedor, siguió con su esposa que dormitaba en el sofá. El triturador no engullía del todo la pantufla cuando le llegó el bocado más apetitoso: el volumen más grande del tronco. El hombre, controlando la tristeza y aún pidiéndole perdón por el sacrificio, tuvo que desenredar los cabellos de la mujer que se atascaron en el grifo del agua caliente. Se detuvo un segundo, y esperó. El triturador, por fin, tragó con satisfacción. El hombre entonces se reclinó y cerró los ojos. Tenía algunas horas libres antes de volver a darle de comer.

Este microrrelato forma parte del ebook ¿Querías saber la verdad?