En un mundo siempre cercano. Notas y artículos de Ray Bradbury

     El ensayista y narrador argentino Enrique Anderson Imbert (1910-2000) en su estupendo libro Teoría y técnica del cuento dividió el género en cuatro modalidades: el cuento realista, en donde todo lo que ocurre es posible; el fantástico, en el que todo es imposible o absurdo; el misterioso, donde los hechos son extraños o dudosos; y el onírico, en donde lo que pasa es extraordinario, improbable pero no imposible. En este último apartado quizás se pueda ubicar con comodidad a la ciencia ficción, ya en sus perfiles más duros, en los que las máquinas o la tecnología adquieren un papel central, o en los más “soft”, en los que si bien las atmósferas y los escenarios siguen siendo imaginarios, el elemento humano mantiene un rol primordial. Uno de los ejemplos más elocuentes de este último ítem es el notable Crónicas marcianas, del estadounidense Ray Bradbury (1920-2012).

     Bradbury fue autor de casi cuarenta libros de cuentos y de una decena de novelas, entre las que se destaca Fahrenheit 451, su título más famoso y que muchos críticos ubican a la altura de 1984, de George Orwell, e incluso de El proceso, de Franz Kafka. También escribió poesía, teatro, guiones para el cine, notas y ensayos. Ayermañana. Respuestas evidentes a futuros imposibles, es justamente una reunión de artículos, la mayoría de ellos publicados en las décadas de los setenta y de los ochenta en diversos medios de prensa, y que han llegado al formato libro. Quizás lo más destacable del volumen sea la permanente y obstinada voluntad de imaginación de su autor, tanto en lo que corresponde a su propia obra escrita, como en su cerrada admiración por Walt Disney y en ciertos proyectos urbanísticos en los que insiste una y otra vez –por cierto que con monotonía– a los efectos de transformar Los Angeles en una ciudad más o menos habitable, aumentando el número de espacios municipales donde la gente pueda bajar de sus automóviles, mirarse a las caras, comunicarse.

      Lo más valioso del libro son sin duda sus pocas notas acerca del camino que debió seguir como autor de historias de ciencia ficción, y de la suerte que el género corría a mediados del siglo XX, con bajísimas ventas y permanentes rechazos editoriales. Acaso el artículo más apreciable del volumen sea “El príncipe del Renacimiento y el marciano baptista”, en el que Bradbury relata la amistad que mantuvo con el crítico de arte lituano Bernard Berenson (1865-1959), quien reverenció la obra del por entonces joven escritor y su fabulosa capacidad para crear mundos nuevos y revulsivos, comparándolo con el estallido creativo de los siglos XV y XVI. Libro irregular, por momentos tedioso, por momentos enriquecedor.

     Ayermañana. Respuestas evidentes a futuros imposibles, Ray Bradbury, Minotauro, Barcelona, 2021, 222 páginas

Relacionadas