Esta película, de cierta manera, termina siendo de gran actualidad. Lo digo porque tras el nobel a Bob Dylan no faltan los cuestionamientos sobre qué es o, mejor, qué debe ser la literatura. Se trata de Howl, un film inspirado en la vida y obra de Allen Ginsberg, reconocido integrante de la Generación Beat en Estados Unidos. Ginsberg era doblemente peligroso para la época, década del 50: artista y homosexual. En la película es encarnado con gran soltura y naturalidad por James Franco.

El título de la película es el mismo que un largo poema escrito por Ginsberg por cuenta del cual enfrentó un juicio por cargos de obscenidad. Construida en tres tiempos: la lectura de Howl en The six gallery, una entrevista ficticia, y el juicio por obscenidad en 1957, Howl mezcla el género del documental que los directores Epstein y Friedman conocen muy bien, con alucinada animación y dramatización. Es una buena oportunidad para acercarse a uno de los poemas más importantes del siglo XX que marcó a toda una generación y ver cómo fue rechazado por un amplío sector de la sociedad. Imperdibles los argumentos de la fiscalía sobre qué es o cómo debe ser la literatura e impecable la defensa de Ginsberg.

 


Los domingos a las 7PM (hora de Colombia), junto a Samuel Castro (@samuelescritor), recomiendo en Twitter películas de Netflix. Me encuentras como @elgatoquepesca  y #Cinetflix.

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