El tren pasa primero – Elena Poniatowska

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El tren pasa primero
Elena Poniatowska
Editorial Punto de Lectura
Premio Alfaguara de Novela 2001
553 pp

A medio camino entre la crónica periodística, la ficción y la historia, El tren pasa primero pudiera ser la novela madre del relato social del conflicto ferrocarrilero de México a mediados del siglo XX.
Es la historia novelada de Demetrio Vallejo, encarnado en la obra por el personaje principal Trinidad Pineda Chiñas, y de su carrera como líder obrero y como hombre de la calle. Es clara la investigación histórica en la que se basan los acontecimientos, con sus muchos detalles y efemérides de los personajes, recorridos ferroviarios y descripciones de las maquinarias.
La acción se cuenta en diferentes planos temporales, a menudo saltando hacia atrás a la infancia de los líderes. Una primera parte en la que el hilo conductor son las revueltas de los ferrocarrileros, una segunda parte centrada más que nada en la vida de Trinidad en la cárcel, y la tercera parte, que es una vuelta a la infancia, la adolescencia y los primeros años de trabajo del protagonista.
Sin duda, el salto clave en la novela es el que ocurre en la tercera parte, cuando se nos empieza a contar la infancia y los años de estudio de Trinidad. ¿Novela biográfica o biografía novelada?, esperaríamos otro ordenamiento de los hechos. Sin embargo, Poniatowska se guarda esta fase para contarla al final: para que cerremos la construcción del personaje con los muchos por qué y justificaciones que solo conseguimos en los primeros días de preparación de todo héroe literario.
La tercera parte es además la más hermosa: llena de descripciones costumbristas y donde se perfila la relación con los trenes y el progreso de una manera menos “politizada”, más ingenua. En esta tercera parte también conocemos más de Bárbara, la sobrina que crece encantada con la figura de su tío hasta el punto en que sospechamos una relación incestuosa entre ambos.
Las mujeres ocupan un espacio privilegiado en la construcción de Trinidad. La madre permisiva y comprensiva, las tías, la maestra, las mujeres que le acompañaron, las de la lucha y, por supuesto, la sobrina Bárbara. Ellas son quienes modelan al personaje y le establecen las bases para que pueda llevar a cabo el liderazgo de los ferrocarrileros y otros grupos sindicales. Él las va desdeñando a casi todas. Haciéndolas a un lado a la hora de la lucha, tomándolas como cosa segura a la hora de la tranquilidad y el reposo.
El tren pasa primero es una novela larga y de lectura lenta, por los muchos detalles y minuciosidades históricas. Pero una novela de mucho interés para los lectores que gustan de los hechos históricos y sociales. Escrita por una excelente pluma capaz de conjugar lo meramente periodístico con la estética refinada de la literatura.

Ainara Mantellini