El síndrome de Diógenes

 

A Juan Manuel Arrellín, coleccionista irredento.

Irónicamente, Diógenes de Sinope —a quien refiere el nombre de este síndrome o trastorno por la acumulación de objetos, basura o desperdicios domésticos—no fue un engreído filósofo que gustara de la recolección de bienes, sino un cínico vagabundo que hacía de la pobreza extrema una virtud. Se dice que vivía en un barril a manera de casa y que sus únicas pertenencias eran una cobija, una bolsa pellejuda, un bastón y un jarro, hasta que vio a un niño tomar agua con las manos y decidió despojarse de éstas. Ustedes conocen mejor la anécdota, un hecho completamente opuesto al hábito de atesorar bazofia; concepto desvergonzado que no refiere al coleccionismo en sí, sino al estilo de vida de este tipo de enfermos: el aislamiento y el abandono.

Aquejados entes que deambulan por mercados de pulgas en busca del vinilo pretérito, el cachivache más deseado por las minorías, la moneda en buen estado con fechas, cecas y grabados, el libro incunable, el juguete anómalo, la pieza excéntrica, la revista mórbida, las pinturas, los dibujos, las plumas fuente, las piedras, los condones, las películas, los fanzines, los periódicos, las baldosas; pedazos de un todo que reconstruyen las ruinas del hombre, fragmentos de existencia que dejamos tirados por el camino algún día y que necesitamos recuperar para seguir andando, transitando entre la impureza, con la mirada puesta en el siguiente cascajo obsceno que debemos comprar y atesorar; pues aquél que deja de coleccionar se muere, no existe, se pierde en la nada de objetos idénticos.

La obsesión acompañada de sensibilidades extremas genera monstruos, y nosotros sentimos una profunda obsesión por la inmundicia y lo que hay en ella. Insalubres estafermos condensadores, recicladores y pepenadores de la roña, capaces de clasificar una piedra fecal si esta fue cagada por Kim McGuire, para después buscarle un lugar en el desconcierto de nuestros departamentos; verdaderos panteones de formas y trastos, de música rancia y letras carcomidas. Esos son nuestros referentes biológicos y debemos encontrar aún el objeto protozoario, el eslabón perdido en la cadena genética de nuestras enfermas vidas.

Al no localizar este vínculo, le he pedido a mis amigos una objeción del por qué seguir indagando entre los desechos.

Ellos son los coleccionistas implacables, enfermos del síndrome de Diógenes, acumuladores compulsivos que hacen de su casa un estercolero.

Guillermo Fadanelli

Escritor 

¿Coleccionas algo?

No; tengo libros, pero sólo los leo, hecho extraño hoy en día. Y poseo pinturas y dibujos, arte en general que me obsequian mis amigos artistas; pero no los atesoro. Regalo mucho, y mis libros están todos maltratados y subrayados. En todo caso lo único que colecciono son vicios.

¿Cuándo empezaste a coleccionar vicios?

Desde que dejé el basquetbol a los 27 años de edad.

¿Cuánto inviertes en ello?

Todo. Dostoievski escribió: “Me he gastado en alcohol todas las medias de mi mujer.” Yo me he gastado el guardarropa de varias mujeres.

¿Qué significa para ti coleccionar?

Es una afición, miedo a la muerte y soberbia, hábito, pero también negocio. El hecho de coleccionar tiene muchas aristas. He tenido amigos coleccionistas y hace veinte años publiqué un ensayo muy largo sobre el tema. Sin embargo, me repele el acto de acumular, excepto si se hace con un necesario propósito de supervivencia (acumular comida para el invierno, por ejemplo). La idea que tenemos del valor es compleja; se acumulan peines y automóviles, camisas y dólares, zapatos y arte. En mi opinión —muy general— coleccionar es echarse más peso en la espalda y volverse menos ligero.

Naief Yehya

Escritor, periodista y pornógrafo 

¿Coleccionas algo?

Colecciono plumas fuente.

¿Cuándo empezaste a coleccionar?

Desde hace 35 años.

¿Cuánto inviertes en ello?

Invierto poco. Mis plumas no son caras. Nunca he comprado una Montblanc, ni nada a ese nivel.

¿Qué significa para ti coleccionar?

Es una afición por el objeto, por su funcionalidad y un interés en los mecanismos, en la manera en que se resuelven los problemas de manufactura y la apuesta estética. A final de cuentas, soy un ingeniero y un escritor. Además que tengo cierta obsesión fetichista con la pluma y con mi trabajo.

Piro Pendas

Vocalista de la banda de rock Ritmo Peligroso y primer Punk en México 

¿Coleccionas algo?

Vinilos y películas, básicamente.

¿Cuándo empezaste a coleccionar?

En 1970, de doce o trece años comencé coleccionando discos, primero en vinilo y después en CDs. A los veintiocho comencé a coleccionar películas. Hoy en día tengo un gran desapego de lo material y ya no colecciono nada.

¿Cuánto invertías en ello?

No he averiguado cuánto invertí, obvio, como todo, comenzó de menos a más.

¿Qué significa para ti coleccionar?

Significaba mucho para mí, sobre todo cuando salía un CD  de un músico que admiraba o la película nueva de un director que me gustaba mucho. Estaba al tanto de todo lo que pasaba en ambas industrias, incluso todavía lo estoy. Simplemente, a través de los años, me di cuenta de que estamos en esta tierra de paso, y mientras menos cosas atesores, mejor estás.

María Barracuda

Cantante y compositora, vocalista del grupo Jotdog

¿Coleccionas algo?

Colecciono historias, propias y ajenas, pedazos de vida que como gasolina, me dan el tono para escribir rolas, pintar o inventar cosas. Colecciono lo que creo que tiene potencial para ser reutilizado, ya sea igual, modificado o integrado a otro algo. Puede ser ropa, telas, objetos o hasta basura.

¿Cuándo empezaste a coleccionar?

Toda mi vida. Desde que me acuerdo hago eso.

¿Cuánto inviertes en ello?

Nada (risas). Es reciclaje.

¿Qué significa para ti coleccionar?

Rescatar la nostalgia, o más bien, es un tributo a la nostalgia. Cada quien tiene un detonador diferente. Para mí coleccionar es recolectar detonadores de recuerdos que me provocan nostalgia. Coleccionar sensaciones del pasado por medio de objetos, colores, olores e imágenes. A veces se convierten en amuletos de buena suerte o quizás en objetos portadores de pedazos de alma de alguien importante. Representantes de tu pasado o de tus seres amados.

Amalia Mondragón

Vocalista fronteriza nominada al Grammy Latino

¿Coleccionas algo?

Colecciono vinilos de corridos viejos, antiquísimos, de Bossa Nova y otros géneros. Tengo miles.

¿Cuándo empezaste a coleccionar?

Creo que empecé a coleccionar cuando mis papás me dijeron que iban a hacer un documento de herencias y me preguntaron que de todas las cosas de la casa, qué iba a querer, y yo pensé que no quería estar cargando con tantas cosas y lo que más significa para mí es la colección de mis papás de vinilos, así que eso les pedí, junto con la consola para reproducirlos. Y ahí empezó todo. Así empecé a coleccionar mis propias elecciones.

¿Cuánto inviertes en ello?

No le he invertido mucho desde hace tiempo, porque se descompuso mi tocadiscos, y el punto era irlos a comprar, escucharlos en cuanto los compraba y no he invertido mucho. Tengo dos años sin comprar nada.

¿Qué significa para ti coleccionar?

Es una experiencia like a wholesome experience, siento mucho amor, porque me acuerdo de cuando era niña y cómo disfrutaba los vinilos, significa mucha nostalgia y paz para mí.

 

Manuel Noctis

Periodista y director de la revista alternativa Clarimonda 

¿Coleccionas algo? 

Sí, colecciono fanzines, revistas literarias y suplementos culturales, principalmente ediciones viejas o de antaño, pero también algunos que están ahora en circulación. Incluso colecciono periódicos. A cada lugar que voy compro la edición del día que llego y luego los junto.

¿Cuándo empezaste a coleccionar? 

Desde los 16-17 años, en mi ciudad, Morelia, había una revista que era más un fanzine, llamado el Águila Deskalza. Cuando la conocí me prendió machín y desde entonces ando en la búsqueda de todas estas publicaciones. Lo de las revistas fue porque conocí la Generación y de ahí también me agarré. Esta ondita de coleccionar revistas, y éstas dos que menciono en específico, fueron los motivos que me llevaron a crear la mía: Clarimonda.

¿Cuánto inviertes? 

Lo que sea necesario. Cuando veo algún fanzineo revista lo compro sin pensarlo. De hecho tengo una anécdota: desde que me vine a Tijuana me meto mucho al E’baygringo, ahí he agarrado buen material. Un día me topé con la doble edición original de la revista Rolling Stonedonde viene publicado el Fear and Loathin in Las Vegasde Hunter S. Thompson. Era una subasta y me prendí, lo quería conseguir a como diera lugar. Le metí hasta 599 dólares, que ni los tenía a la mano pero de alguna manera los iba a conseguir, estuve a punto de llevármela pero en el último segundo un cabrón le metió 600 y me la ganó. Ha sido el mayor de mis fracasos como coleccionista. Bueno, esa anécdota lo dice todo. Cuando de fanzineso de revistas se trata, no me mido en la inversión.

¿Qué significa para ti coleccionar?

Es algo muy cabrón de explicar porque desde morrito lo traigo. Coleccioné todas las Pepsi Cards, la colección completa y me la robaron en la secundaria. Coleccioné todos los tazos, los primeritos que salieron. Coleccionaba también tarjetas de la NBA, puras de Michael Jordan y esas aún las conservo. Coleccionaba un chingo de cosas. Un tiempo coleccioné todo lo que fueran cosas en forma de cráneos. En fin. Para mí significa atesorar los momentos, sin que eso signifique vivir en el pasado. Ahorita mismo que recuerdo lo que coleccionaba me vienen a la mente todos las pinches cosas que hacía por tener esa tarjeta, ese tazo o ahora esos fanzines. Lo veo como una forma de encontrarme con lo que fue para tratar de comprender al mundo. Al menos eso hago con las revistas y fanzinesviejos. Me gusta ver quién escribía, qué se hacía, quiénes eran los actores de antes, los forjadores, etc. Es una manía bien cabrona que quien la aplica desde morro ya jamás se desprende de ello.

Moisés Castillo

Reportero de la revista Siempre! y colaborador de Animal Político. Formó parte del consejo editorial de Letras Explícitas, la extinta página de rock-literatura más under de la Web

¿Coleccionas algo?

No colecciono nada, quizá puros fracasos de mi equipo, el Cruz Azul.

Sólo tengo la colección completa de la revista La Mosca en la pared, que dirigía Hugo García Michel.

Eran tiempos universitarios y me gustaba leer la columna de José Agustín, los relatos desmadrosos de Armando Vega-Gil y Tiovivo, espacio para las reseñas de discos.

¿Cuándo empezaste a coleccionar?

En mis tiempos universitarios, estudiaba en la UAM-Xochimilco (1997). La revista salía cada mes y pues con los pesitos que me sobraban compraba el ejemplar. También hubo algunos años que sacaron ediciones especiales de bandas clásicas como The Clash, AC/DC, Metallica, etc. A veces prefería no sacar las copias de los libros y así lograba juntar para adquirir la publicación, que era difícil de conseguir porque no estaba tan bien distribuida.

¿Cuánto invertías en ello?

La revista costaba 10-12 pesos, pero en esos años sí era para mí un lujo comprarla. No tenía dinero, sólo tenía lo justo para los pasajes y para comprarme en la cafetería de la universidad un americano de un peso (aguado, de calcetín, era una café subsidiado). Ir a conciertos o comprar discos originales, casi imposible.

¿Qué significaba para ti coleccionar?

En mi caso nunca me propuse coleccionar “La Mosca”, fue algo que se dio poco a poco. Con el paso de los meses busqué en mi cuarto un lugar especial para guardarlas, ya tenía demasiadas, y pensé que era importarte tener un registro de los discos, bandas, sonidos del momento postgrunge que se vivía en esos años. Una especie de memoria musical. Coleccionar significa compartir con los demás ciertas cosas que para ti son valiosas. Eso me pasó en la UAM-X, mis amigos me la pedían prestada y eso generaba después charlas entrañables de música y literatura. Ahora leo que La Mosca en la paredsaldrá en papel luego de estar cinco años fuera de circulación con el nombre “Mosca”, y la verdad no pienso comprarla, ya no tengo el espacio físico para acumular papel ni las ganas de aquel adolescente que alguna vez fui.

Javier Audirac

Coleccionista, locutor y miembro del colectivo Doña Pancha Fest

¿Cuál es tu Interés por el coleccionismo?

Desde que tengo uso de razón, en casa había gran cantidad de discos, de música clásica y Jazz de mis padres, de Rock and Rolly baladistas de los sesentas de mis medios hermanos.

¿Cuándo comenzaste a coleccionar?

Tenia una tornamesa portátil que me regalaron a los cuatro años, ahí escuchaba todos los materiales que encontraba en casa, posteriormente un tío me regaló el British Steelde Judas Priest cuando yo tenía seis años, ahí valió madre todo.

¿Cuánto inviertes?

Un chingo de dinero, tendría otras dos casas con lo que he gastado en discos.

¿Cuál es tu concepto de coleccionismo?

Es bonito tener los materiales originales, no hay llenaderapara eso.

¿Cuál es su función?

Acrecentar el ego, y saber que hay un chingo de gente que muere de envidia de los discos que tienes en tu colección.

Susy Blue

Actriz porno

¿Coleccionas algo?

Colecciono los condones de los tíos a los que me follo, y los cuelgo en la pared de mi cuarto.

¿Cuándo empezaste a coleccionar?

Empecé a los dieciocho años, y ya llevo unos ochocientos condones, cada uno de un chico distinto.

¿Cuánto inviertes en ello?

La inversión es mínima, dado que me hacen descuento al comprar condones. (entre ser actriz porno y follar tanto es lo que tienes).

¿Qué significa para ti coleccionar?

Para mí coleccionar significa ver cuántos hombres me desean en el planeta.

 

Santiago C. Motorizado

Cantante y compositor, voz líder, bajista, ilustrador y diseñador de El Mató a un policía motorizado

¿Coleccionas algo?

Colecciono vinilos. Pero dentro de la colección de vinilos, colecciono los de los Ramones, Guided by Voices y Weezer. Compro todo lo que veo sobre esas tres bandas, sin pensar.

¿Cuándo empezaste a coleccionar?

Empecé cuando hicimos (El mató a un policía motorizado) nuestro primer viaje a Europa. Ya que vimos que allá estaba en pleno auge. Y luego siempre que viajamos vamos en busca de disquerías en todos lados. Ahora mismo estamos en Río de Janeiro y ya hice mi compra de vinilos. Uno de Legiao Urbana y otro de The Commodores.

¿Cuánto inviertes en ello?

Invierto bastante dinero, quizás más de lo que debería, pero bueno, esto es así… Pienso lo siguiente: no hay que sentir culpa cuando uno gasta dinero en arte o en instrumentos para hacer arte.

¿Qué significa para ti coleccionar?

Comprar vinilos, CDs y cassettes me transportan a mi infancia, me conectan con algo hermoso que no sabría bien cómo describir, pero es algo intenso y puro.

Los discos más preciados de mi colección son los dos primeros Weezer, que los compré varias veces por si acaso. También los tengo en diferentes versiones y formatos. Digamos que es una mini-colección dentro de la colección.