Estaba sentada en el auto escribiendo sobre la obra de teatro El Malentendido de Albert Camus mientras esperaba a una amiga cuando se apareció un jinete cabalgando sobre un caballo blanco. Tenía el vidrio de las ventanas arriba para evitar que me picaran los mosquitos y lo que veía no era metáfora o mi imaginación. El caballo blanco trotaba en pasos cortos sobre ese pasto verde acabado de llover. Siguiendo las señales del jinete, el caballo trotaba en círculos, retrocediendo y alternando las patas como un buen bailarín de merengue. Como telón de fondo estaba la calle 72 del suroeste en hora punta con el tráfico enardecedor de las seis de la tarde agravado por un vehículo de rescate asistiendo una colisión de dos automóviles.

La casa de mi amiga está ubicada en un área de propiedades ecuestres que albergan caballos de paso. El caballo apareció como un fantasma en medio de la rigidez de la hora punta y como una estampa evocadora de la obra de Albert Camus. Así como la imagen desconcertante del caballo blanco en contra del tráfico apabullante, la obra de teatro El Malentendido dirigida por el director de teatro Yoshvani Medina está cargada de contrastes.

En un lugar remoto, dos mujeres administran un hotel usando recursos macabros. Cada vez que llega un forastero buscan la manera de desaparecerlo para así quedarse con su fortuna. El plan de estas mujeres desalmadas consiste en poder reunir el dinero necesario para poder abandonar el lúgubre lugar donde viven e irse a vivir a tierras soleadas donde puedan estar cerca del mar. Entre la desaparición de esas victimas existirá un malentendido que marcará el destino de esas mujeres. En medio de esta trama confabuladora y tétrica, la obra de Camus esta construida de diálogos donde se tocan temas como la libertad, el poder, la autonomía, el amor y el olvido. Si bien la obra dirigida por Yoshvani Medina se desarrolla en un ambiente sombrío cargado de las bajezas de estas dos mujeres, la evocación del mar, la naturaleza y la pérdida de la inocencia, ofrecen el contraste necesario para dar lugar a sentimientos de empatía. Como señala la escritora Joyce Carol Oates, no importa que tan intrascendente o desalmado sea un personaje, si nos importa el personaje nos importará la historia.

Es interesante ver que en una ciudad obsesionada con lo nuevo como es Miami, lugares como Art Spoken ofrecen alternativas para evocar artistas clásicos como Albert Camus. Y dentro de esta obsesión con lo nuevo, dentro de esta obsesiva renovación de viviendas y barrios, es gratificante dar una mirada hacia atrás y ver que el arte dramático se defiende con garras de perseverancia y una gran dosis de talento para sumergir al espectador en un mundo de imágenes, sonido, expresión, narrativa y movimiento como lo ofrecido por Art Spoken.

El malentendido de Camus resulta una obra muy ad hoc en el local de la calle seis con la once avenida de la pequeña Habana, donde Art Spoken a montado su caja negra de teatro. El edificio de ventanales que dan a la calle tiene una trayectoria de mas de una década albergando artistas, diseñadores gráficos, ceramistas, pintores, artistas conceptuales. Hace mas de una década que se instaló el artista Carlos Alves, que ha llenado Miami con sus murales de cerámica. El artista y critico de arte del New Times Carlos Suarez de Jesús también fundó el recordado Art Lab 6 donde se realizaron performances, conciertos, lecturas de poesía y exhibiciones de arte conceptual.

Creo que me gustan tanto los límites que rodearon  la evocación de la obra El Malentendido como la obra misma. El caballo blanco, el trafico de la calle 72, el vehículo de rescate. Creo que me atraen esos limites porque ese el medio ambiente que rodea estos proyectos valiosísimos que rescatan obras de escritores como Albert Camus. Esos elementos cotidianos que construyen un azar bastante peculiar encontrado en un lugar en ebullición como Miami, pueden ayudar a conectarnos con obras como la presentada por Art Spoken.

 

© 2014, Rossana Montoya. All rights reserved.

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Estudió en la Universidad Católica del Perú y en la Universidad Internacional de la Florida donde obtuvo un bachillerato en Artes visuales y un máster en Educación por el arte. Se desempeña como profesora en Miami, donde vive actualmente con su esposo y sus  dos hijos. En el 2011 publicó su primera novela “Pasaje de Regreso” .