Detrás de página: Natalia García Freire

 

Natalia García Freire (Cuenca, Ecuador, 1991) es periodista y ha publicado artículos de cultura, viajes, perfiles y crónicas en medios como BBC Mundo, Univisión, Plan V, CityLab Latino, la revista de viajes Ñan, BG Magazine y Letras del Ecuador.

BIBLIOGRAFÍA

Nuestra piel muerta – La Navaja Suiza, 2019.

Háblame un poco de los últimos libros que has publicado o traducido.

En octubre del 2019 publiqué Nuestra piel muerta, mi primera novela, con la editorial La Navaja Suiza. Ha sido una aventura interminable.

Esta novela me ha hecho preguntarme qué significa para un autor un primer libro. Hay muchas cosas más allá del libro publicado, es una declaración de intenciones, una carta de amor a todos los autores leídos, una confesión personal, un acercamiento a otro mundo al que volverás una y otra vez, una especie de embrujo, uno se siente poseída por esa voz, por ese primer personaje que se vuelven todos tus personajes, que te habla al oído muy despacito.

Estoy escribiendo una segunda novela, y no hago otra cosa que repasar la primera, como si en ese proceso de escritura hubiese dejado las pistas de todo lo que voy a escribir.

Es también la primera vez que hablas con tus editores y descubres qué quieres ser como escritor, a dónde quieres ir, qué buscas con la escritura.

Nuestra piel muerta habla de un regreso a casa, a través de los lectores me enteré de que es una novela un poco negra, gótica, de que explora el miedo, el dolor, la familia como paraíso e infierno, la tierra como salvación. Me encantaría que se entrevistara a lectores más que a escritores para entender las novelas, hay muchas cosas que sé de mi libro por ellos.

En un inicio Nuestra piel muerta era un intento por explicarme mi propia infancia, la ficción se adueñó de todo y cuando publiqué la novela no estaba segura de si yo la había escrito.

Eso es todo lo que te puedo contar.

¿Qué blogs, revistas electrónicas u otros sitios en internet recomendarías para descubrir a autores noveles hispanohablantes? 

Soy fan del blog de Eterna Cadencia, tienen poemas, entrevistas, relatos de muchísimos escritores y, claro, de escritores hispanohablantes muy interesantes. También recomiendo mucho Un libro al día, el trabajo que hacen con sus reseñas me parece invaluable. Ahora, cada vez que voy a leer un libro, corro a ver si lo reseñaron, son como una garantía y publican reseñas de escritores de todo el mundo, de todas las épocas y muchos noveles. Ezra Alcázar (se lo puede encontrar así en twitter, facebook e instagram) tiene un proyecto buenísimo en colaboración con el Instituto Cervantes de Bruselas y cada semana publica una entrevista con autores noveles. Se llama Letras Emergentes, está buenísimo, me ha descubierto algunos autores que no hubiese encontrado de otra manera.

¿Cuáles son tus referentes en la literatura iberoamericana? 

Juan Rulfo, desde siempre y para siempre. Ahora he descubierto a Concha Alós y creo que no podré dejarla ya, es maravillosa y creo que merece ser mucho más leída. Marosa di Giorgio es una de mis escritoras fetiche, nadie escribe como ella, y uno la lee como quien reza. Están también  Borges, Cortázar, Bioy Casares, Juan José Saer, y Angélica Gorodischer, inclasificable y fantástica. Entre los ecuatorianos confieso que adoro a César Dávila Andrade y Efraín Jara Idrovo. Y hay dos que me parecen místicos y que sigo con fervor, son Clarice Lispector y Raduan Nassar.

¿Qué otros autores y autoras han tenido influencia en tu obra?

El más importante es y siempre será William H. Gass. Leerlo marcó un antes y un después en mi lectura y escritura. Lo releo muchísimo y cada vez me sorprendo, realmente atrapa la realidad con el lenguaje y es como un maestro para mí. Y también Shirley Jackson, escritora y bruja, sus personajes me resultan tan extraños y cercanos que quisiera que hubiese escrito mucho más, uno se queda siempre con ganas. Luego están dos maestros de la fantasía y ciencia ficción: Úrsula K. Le Guin y Ray Bradbury. Uno busca su escritura y también su luz. Y ya para terminar, porque podría seguir y seguir, está Bruno Schulz, el gran dios de la infancia. Tiene un mundo tan propio, único, excéntrico y tierno que uno no hace sino venerarlo.

¿Qué nuevos escritores y nuevas escritoras hispanohablantes recomendarías?

Acabo de leer a Irene Solá y me maravilló su forma de poner voz a la montaña, a los animales, a las leyendas. Luego, un autor que es también un genio traductor, cuyo libro saldrá en septiembre y que presiento será una hermosa sorpresa para los lectores es Ce Santiago. Esta será su primera novela, se llama el Mar indemostrable, y es una maravilla: lenguaje, historia, emoción, todo se une para hacer un mar, infinito, feroz, lo recomiendo muchísimo.

Creo que se debe leer a María Fernanda Ampuero, sus cuentos son una bofetada de realidad, a Fernanda Melchor, Alejandro Morellón, Gustavo Faverón Patriau y la poesía de Ernesto Carrión, María Paulina Briones y Mónica Ojeda, los tres son ecuatorianos. Se están escribiendo maravillas, me quedo corta con esta selección, pero son un buen lugar para empezar.

¿Qué autor o autora está subvalorado en tu país de origen?

Creo que Pablo Palacio que ha influido en muchísimos autores ecuatorianos, me incluyo, y casi no se lee fuera de Ecuador.

¿Y ahora qué autor o autor está totalmente sobrevalorado en tu país de origen?

Creo que durante mucho tiempo hubo un espacio reducido para publicar autores en mi país, Ecuador, un espacio que ocupaban siempre un grupo conocido y selecto, muchos de ellos quizá estén sobrevalorados, pero no los he leído.

Creo que esa es la razón por la que muchos autores y autoras ecuatorianos, al ser publicados fuera, ganaron reconocimiento en Ecuador. Tenía que suceder eso para romper un poco ese orden establecido.

¿Cuál ha sido tu peor (o mejor) borrachera en una feria del libro? 

La verdad no me emborrachado en ferias de libros. He ido a pocas, a la de Madrid dos veces a pasear y buscar libros y a la Feria de libro de Quito, que fue a la primera que fui como invitada, gracias a María Fernanda Ampuero que buscó a muchos autores actuales para cambiar un poco la dinámica de la feria y no me emborraché, ni lo pensé, estaba toda nerviosa.

¿Qué serías si no fueras escritor o escritora?

Tecnocumbiera. Es algo que siempre bromeo con mi pareja, desde pequeña soñaba con ser bailarina y eso se convirtió en una obsesión por ser Gilda. Pero no tengo las herramientas necesarias.

¿Qué viene luego de Borges en tu biblioteca?

Lo acabo de ver porque la verdad mi biblioteca es bastante desordenada y están J.D Salinger con sus Nueve cuentos, Fitzgerald con The lost decade and other stories y Rulfo con El llano en llamas.

¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy trabajando en una nueva novela sobre un pueblo, desapariciones y cuevas, a ver qué sale de todo eso.

¿Cuál va a ser tu próxima lectura?

Mi próxima lectura será Caballo sea la noche de Alejandro Morellón Mariano, estoy esperando que llegue.