DEL MAR

He nacido en Málaga, ciudad andaluza bañada por el Mediterráneo, un mar azul y sereno que es y ha sido siempre una constante en mi vida. Como a todos los que hemos nacido en una ciudad junto al mar, me resulta difícil imaginar mi existencia apartada de él, y es que además de lo gratificante que es sumergirse en sus aguas, inspirar el olor salado que desprende, (la maresía, para nuestros vecinos portugueses), o lanzar la mirada al horizonte sin que ninguna pared de ladrillo se interponga, tiene la facultad de provocar infinitas emociones que acaban materializándose en mis dibujos.

Da igual el ánimo del momento: si es la tristeza la que me embarga, el mar es un buen amigo; si es el contento, el mar te invita a celebrarlo; si te sientes solo, el mar es buena compañía; si tienes dudas, el mar puede aclararlas… del mar surgen ideas, nuevas ilusiones, surge la vida, como le sucede a esa mujer que veis dibujada de espaldas y en pié sobre aguas revoltosas y vitales, y que sostiene en su mano una mariposa.

Del mar son las caracolas que dibujo a tinta negra sobre el papel en blanco, generalmente a flote de aguas movidas como la que os presento hoy, o que plácidamente descansan en la arena como también habéis podido apreciar en otras ocasiones.

El inicio de un proyecto o una nueva andadura, lo representa esa mujercita de pelo empulpado que aprovecha el impulso del viento para conseguir su objetivo.

Se podría decir en mi caso, que “el mar me lleva”. Que todo lo que soy está embriagado de estas aguas azules y de su luz, mis noches y mis días. Considero que todo lo que brota de mi cabeza tiene su origen  en el mar, y me pregunto cómo serían mis dibujos si en vez de haber nacido a orillas del mediterráneo, hubiese nacido en otro sitio, en una ciudad del interior.

Por ello pienso que mis dibujos vienen del mar…

Mª Jesús Campos García

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