Déjà Vu en MP3

Si disolviste vía fax a una de las bandas más influyentes de la década de los 90, es natural que el pasado te persiga. En descargo de Black Francis, los 90 apenas comenzaban y la influencia de Pixies crecería con los años, gracias a declaraciones como la de Kurt Cobain, quien señaló que estaba copiando a los Pixies cuando compuso Smells Like Teen Spirit, o la de Tom Yorke, que dijo que escuchar a los Pixies cambió su vida. La nostalgia por Pixies fue alimentada por muchos fanáticos que nunca tuvimos la oportunidad de ver a la banda en acción.  

Diez años después de su disolución, esa nostalgia dio frutos y la banda volvió a reunirse para lo que hoy por hoy parece una cláusula común de los contratos discográficos: la gira de reencuentro. Solo que la nostalgia se volvió fervor y Pixies se mantuvo girando casi sin pausa durante otros diez años.

Sin embargo, cuando Francis, Joey Santiago, David Lovering y Kim Deal se plantearon hacer música nueva para no terminar convertidos en una banda de versiones del viejo Pixies, las tensiones por la dirección creativa de la banda entre Deal y Francis volvieron a surgir. Si en 1993 Francis prefirió enviar un fax y dar por terminada la banda, en 2013 la banda prescindió de Deal en lo que visto con la perspectiva que da el paso del tiempo fue una decisión postergada innecesariamente por 20 años.

Kim Shattuck remplazó a Deal y vino un primer EP de material nuevo, pero la sensación general fue de decepción. Quizás Shattuck pagó el no ser ella una nueva Deal, con toda esa vitalidad y originalidad que le daba Deal a Pixies desde el bajo y la segunda voz, y fue despedida; esta vez no vía fax debido únicamente a que en 2013 muy pocos sabían cómo enviarlo o recibirlo. Con nueva bajista, Paz Lenchantin, llegaron otros dos EPs que fueron reagrupados con el primero en el larga duración Indie Cindy. Decepción continuó siendo el epíteto más utilizado para describir este nuevo trabajo. Los más de 20 años que transcurrieron entre el disco que marcó el final de la primera etapa de la banda, Trompe Le Monde, y este segundo debut, amén de la salida definitiva de Deal, parecieron haber hecho suficiente mella en la frescura y personalidad del sonido de los Pixies.

Pero el proceso de sanación de las heridas y de reconciliación con el pasado había comenzado.

Déjà Vu en MP3

En el verano de 2016, Pixies vuelve con material nuevo, el larga duración titulado Head Carrier y en el recorrido por los temas del disco uno se encuentra a una banda que pareciera estar enfrentando el pasado para usarlo como punto de partida de algo que no se puede saber muy bien qué será, después de todo, estamos hablando de Pixies.

Pixies hace un viaje por los más de veinte años que pasaron entre su disolución y su nuevo proyecto. Y así hay que oír este disco, entendiendo que las reminiscencias al sonido de los viejos álbumes, en especial Bossanova y Trompe Le Monde, no es gratuita y tampoco es autoplagio. Es, insisto, reconciliación.

En el tema que abre y le da título al disco señalan que It’s deja-vu it’s not like I planned/Looks like I’m going where I’ve already been (Es un deja vu, no es como lo planeé/Parece que estoy yendo a donde ya he estado). Baal’s Back comienza diciendo I bet you thought that I was dead and gone (Apuesto a que pensabas que yo estaba muerto y enterrado) y en Might as well be gone insisten en eso mismo, en que You Might as well Be Gone (Tú pudieras también haberte ido). Es el reconocimiento de que Pixies vive un tiempo extra, pero que no puede ser muy distinto, y sobre todo no puede ser superior, al que ya fue, aunque nosotros, los fanáticos, imploramos que volvieran y hasta les pedimos Please, I wanna be in your band (Por favor, quiero tocar en tu banda) como dice el coro de Oona, o les reclamamos What a waste of talent (Qué desperdicio de talento), como termina Talent.

En general, las canciones del disco hablan de lugares distantes, de pérdidas y desencuentros, de destinos inesperados o desconocidos, de reconocimiento de deudas y solicitudes de perdón. En un caso, es evidente a quién se le ofrecen disculpas: All I Think About Now comienza con un riff que recuerda a Where is my Mind? y con Lenchantin homenajeando el distintivo aporte que le dio Deal a la canción, quizás la favorita del repertorio Pixies, para luego decir cosas como Remember when we were happy?/If I’m late can I thank you now? (¿Recuerdas cuando éramos felices? Aunque sea un poco tarde, ¿puedo darte ahora las gracias?).

La deuda con Deal puede o no haber quedado saldada, lo importante es que reconociéndola, el viaje ahora puede tener un destino concreto. Pero como se trata de Pixies, el resultado está en duda. En Plaster of Paris se preguntan si todo esto resultará en un chiste o en pequeño desastre (Big Joke or small disaster/Last chance before they give it the plaster) y en All the Saints, tema que cierra Head Carrier, se cuestionan el porqué continúan aquí (Wondering why I’m still here).

Esa pregunta nos las hacemos todos. Nunca he dejado de escuchar Come on Pilgrim, Surfer Rosa, Doolittle, Bossanova o Trompe Le Monde, me pregunto cuántas veces más escucharé Head Carrier en esta época de opciones interminables gracias a Spotify o a cualquier otro servicio de streaming. Como fanático de no pocas bandas, suelo cuestionarme por lo injusto que resulta acercarse a una nueva entrega de un artista con expectativas producto de sus trabajos anteriores. Sé que es imposible que Francis, DealLenchantin, Santiago y Lovering entreguen algo que se asemeje en intensidad a discos como Surfer Rosa o Doolittle o a temas como U-Mass, Where is my Mind? o I’ve been tired. Y en efecto, en Head Carrier no encontré sensaciones, sorpresas, perplejidad o intensidad que me hagan pensar que esta segunda versión de Pixies promete ser mejor que la anterior. No lo va a ser, así de simple. Pero Head Carrier es un disco sólido y hay honestidad al lidiar con sus fantasmas; bien pudiera ser este sí el disco que cierre la gran aventura que se inició con Come on Pilgrim en 1987, o apenas el comienzo de la digna vejez de una banda que fue energía en su estado más puro y que ha tenido que aprender a transformarla luego de consumirse en ella en más de una ocasión.