Cuentos… ¿chinos?

Desde el principio de los siglos, el hombre tiene la necesidad de escuchar y contar historias, de contar su propia historia, de reescribirse. Así nacieron los cuentos, breves narraciones de sucesos reales o no, en el que el protagonista lleva el peso de la acción entre el resto de los personajes que intervienen, un grupo siempre reducido y un argumento no demasiado complejo, ya que entre sus características se encuentra la economía de recursos narrativos. Su objetivo es despertar una reacción emocional impactante en el lector (además de entretener, conmover, sorprender y divertir). El cuento, popular o literario, es un vehículo de transmisión cultural (en un principio oral), mediante el cual se han mantenido las tradiciones, conductas, virtudes y cualidades. En ellos se plantean cuestiones moralizantes de las que siempre se aprende. El primer relato se remonta al Antiguo Egipto: la historia de los hermanos Anup y Bata, que tiene cierta similitud con la del Génesis sobre Adán y Eva, y también en la mitología griega, de la que son origen muchos de nuestros cuentos. La cultura árabe ha influido de notable manera ya que introdujo gran cantidad de relatos. Un gran número de ellos lo recopiló el infante D. Juan Manuel en su libro “El conde Lucanor”, (1328), en el que aparece “la moraleja”, una de las características propias del cuento.

Sabemos de cuentos desde la infancia, aún antes de aprender a hablar. En este fantástico mundo de ficción encontramos personajes como hadas, brujas, princesas, villanos… que tienen un papel claramente definido. El cuento de hoy, aúna la fantasía con el relato de escenas cotidianas, situaciones reales que se plantean con el fin de educar.

Las ilustraciones que podéis ver a todo color forman parte del cuento “El duende del pijama rosa”, de Felisa Moreno Ortega. Su tema es la igualdad entre las personas y se desarrolla en la vida de una familia como pudiera ser la nuestra. Es un ejemplo del cuento de nuestros días.

La importancia del cuento se refleja en las innumerables expresiones alusivas al cuento en el lenguaje cotidiano, tales como “tienes más cuento que Calleja”, “vivir del cuento”, ”el cuento de nunca acabar”… etc.

Así que, no me vengas con cuentos…

Mª Jesús Campos