Beautiful mind

 

Ron Howard

USA -134 min

Basada en la vida de John Forbes- matemático, ganador del premio Nobel e investigador de Princeton University- Beautiful Mind tiene entre otras tantísimas nominaciones y premios, 4 Oscars, cuatro de cuatro estrellas en el Chicago Sun Times y un elenco de lujo.

Nash es un estudiante recién llegado a Princenton con una beca para estudiar matemática con la presión indecible de supervisores, compañeros y publicaciones pendientes. Nash aparentemente es arrogante, antisocial y pesado.

Con el paso del tiempo su genialidad lo llevará a trabajar con el gobierno americano, ingresando al Pentágono a descifrar códigos y esquemas sin mayores armas que las de su propia mente. Nash resulta ser un genio de la talla de Einstein y Von Neumann. Durante su recorrido se enamora y se casa con Alicia (Jennifer Connelly), una mujer sumamente empática que lo ayudará a transitar los parajes más oscuros de la enfermedad que padece con amor y paciencia. Y es que, esa arrogancia que proyectaba Nash, era el trasfondo de su esquizofrenia, ese trastorno psiquiátrico grave y crónico caracterizado por la alteración de la percepción de la realidad y la expresión de la misma – la persona con esquizofrenia puede padecer alucinaciones visuales y auditivas, distorsión del pensamiento, aislamiento, dificultad para comunicarse entre muchos otros síntomas-.

Así pues, a Nash siempre lo acompañará Charles, su amigo imaginario y el nuestro también, pues lo veremos aparecer constantemente durante el film ayudándonos a entender un poco más de cerca la frustración del protagonista, sus familiares y quien en la vida real padece este trastorno u algún otro.

Con el tiempo y la ayuda de los fármacos Nash aprende a convivir con los personajes de sus mundos paralelos y con las voces que solo él escucha. Y gracias al amor que le profesan su esposa, amigos y colegas, retoma su trabajo como profesor en Princeton. Finalmente lo veremos recibir el premio Nobel de Economía en el año 1994.

Lo valioso de Beautiful Mind, es, sin duda, que resulta ser una película que informa, educa, sensibiliza, y crea un halo fino de consciencia. Tan fino quizá como el mismo que delimita la cordura de la cara menos benévola de Nash. Un film que no decepciona.