Bardem muere en bicicleta

«…pertenezco a un tiempo

en el que ha habido demasiados símbolos»

(Bardem).

 

Muerte de un ciclista (1955), de Juan Antonio Bardem, es un filme en el que la narración forma un círculo. Es decir, la historia abre y cierra utilizando los mismos elementos. En el inicio, se muestra la muerte de un ciclista y se da apertura a la existencia de María José, a su paranoia, al miedo a perder sus lujos y su posición social y que se descubra su infidelidad. Asimismo, se abre una ventana al estilo de vida de Juan, profesor adjunto que está inconforme con sus logros mediocres, siempre bajo la sombra protectora de su cuñado. El círculo narrativo se cierra con otro ciclista e igualmente finaliza con la muerte. La cinta expone así el terror de la sociedad española de la época y es una crítica a la burguesía.

A pesar que la obra pasa por la censura de la dictadura franquista, Bardem logra exponer una pieza en la que la corrupción, el desafío y el arrebato se proponen como formas de comportamiento de la clase acomodada del país, de los que tienen el poder. También está presente la decepción, la conveniencia propia y la traición. Para mí, las alusiones resultan evidentes y me pregunto cómo la censura no impidió su estreno. La inicial desaprobación del régimen se limitó a exigir ciertos cambios de tipo moral en el guión. No obstante, cuando se estrena en Italia, el gobierno italiano la repudió. Sin embargo, esto no impidió que la misma fuera elogiada con el premio de la crítica en el festival de Cannes (FIPRESCI) y tampoco que el Sindicato nacional del espectáculo en España la galardonara como mejor filme ese mismo año.

Por otro lado, señalado como parte del cine noir y notablemente influenciado por la escena hollywoodense, el filme representa lo oculto, el egoísmo o lo indecible. De este modo, el director muestra la existencia de otras posibilidades. Se trata de lo que decide hacer Matilde, la estudiante de Juan, que le hace frente a la injusticia que comete éste al reprobar su examen de geometría en la universidad. Es también lo que hacen los jóvenes universitarios al saber de la situación: no quedarse callados y hablar ante un acto injusto. Estos personajes son la contrapartida de los protagonistas, se comportan de modo contrario a María José que el temor le hace mantenerse en silencio y a Juan que su frustración le inmoviliza.

Así, la nueva generación se proyecta capacitada para enfrentar lo establecido y acabar con el miedo. La juventud tal vez represente para Bardem la posibilidad de cambio, mismo que ulteriormente Juan quiere experimentar cuando reconoce que la solución está en decir la verdad, en terminar con el terror y entregarse a la policía. Esto, incluso, aunque se diera el caso de encontrarse libre de toda culpa, pues, si quien está en una posición de poder te asecha, «eso siempre asusta[,] aun con la conciencia tranquila». De ahí que la pieza fílmica necesite presentarse a través de una narración cerrada, ya que, como se sabe, el poder franquista y la censura están presentes. Por eso en la obra, más vale decir la verdad, aun sintiendo miedo, aun existiendo el riesgo de que los elementos simbólicos hablaran por sí solos.