Arcade Fire. Funeral (2004)  


Yo sí creo en las correspondencias de Baudelaire. Estas aparecen de un modo azaroso aunque permitidas no solo a poetas. Ahora sus métodos son menos animistas y usan también la tecnología. Pero definitivamente existen. Fue un domingo de confirmación. Las reseñas por los 10 años de su lanzamiento me llevaron la noche del sábado a decidir escribir sobre el primer álbum de los Arcade Fire y lo haría el día siguiente por la mañana.   Cuando me levanté no había energía eléctrica. El corte programado fue anunciado tarde a los vecinos por la compañía de electricidad. Entonces aproveché que la batería estaba cargada y antes de empezar a redactar puse el CD en la laptop.  La función shuffle estaba activada por error ya que nunca la uso. Lo que empezó a sonar fue el cuarto track, Neighborhood # 3 (Power Out), donde dicen “I woke up wih the power out, not really something to shout about”. Luego encuentro que en la portada del booklet interior, además del título y el nombre de la banda, aparece su fecha de lanzamiento: September 14, 2004.   Resulta que me sentaba a escribir del “Funeral” exactamente 10 años después, el 14 de septiembre del 2014. Yo creo en ti Baudelaire.

Escuché el álbum por primera vez cuando vivía solo en un pequeño departamento. Esa noche había llegado tarde del trabajo y tenía el empaque de Amazon esperándome en el buzón. Puse el disco y, cansado, me eché en la alfombra del piso a escucharlo. El inicio, ahora emblemático, era de un suave in crecendo que dejaba entrever que se venía algo intenso. Y así fue. A la primera escuchada sabes que “Funeral” será uno de tus favoritos de toda la vida. La música, en principio, no tiene nada de vanguardia. Teclados y cuerdas en onda chamber-rock avanzan mezcladas con la furia de guitarras post-punk. Lo que se escucha es a multi-instrumentistas -extraordinariamente virtuosos- crear un vendaval eufórico con mucho apasionamiento. Al día siguiente, tras un par de repeticiones ya estaba cantando en voz alta (el coro catártico de “Wake up” es el “Hey Jude” de los 2000s), tocando la guitarra aérea sin roche y recargando las baterías del espíritu con cada molécula de aire que salía de los parlantes.

Funeral” no es un álbum espacial ni tripero, sin uno visceral y telúrico; dramático en la voz y en las notas altas, pero épico porque uno siente que no está solo sino con miles de personas repartidas en todo el mundo cantando al unísono lo mismo. La placa está dedicada a la memoria de 9 personas fallecidas durante su grabación, varios de ellos familiares cercanos de miembros de la banda. Por eso el título fúnebre.  Pero este no es solo un disco sobre la muerte, sino sobre todo es la exaltación a una infancia mágica (Our older brother bit by a Vampire! / For a year we caught his tears in a cup), a la melancolía familiar (Then we think of our parents / Well what ever happened to them?!), una crítica política (Mes cousins jamais nes hantent les nuits de Duvalier / Rien n´arrate nos sprits / Guns can´t kill what soldiers can´t see) etc.

Metric, Broken Social Scene, Wolf Parade, The Besnard Lakes, Grimes y Godspeed You! Black Emperor son grupos de ese hub musical que es Montreal. Y el ícono de la ciudad es ahora Arcade Fire. Pero Win Butler, su líder, creció en Houston escuchando primero The Clash, Cure, The Smiths, Radiohead y luego Dylan y Motown. Fue en sus primeros años de universitario que se trasladó a Canadá para estudiar religión y literatura rusa. Ahí conoció a la cofundadora de la banda, Regine Chassagne, con quien se casó durante la grabación y mezcla de “Funeral”, lo que tomó 8 meses entre 2003 y 2004.  Antes de lanzarlo ya eran conocidos en la ciudad y hacían conciertos para 600 personas que acababan con ellos y el público saliendo juntos a la calle mientras seguían aún tocando. La reseña de Uncut, cuando eligió esta placa como disco del año el 2005, dice que verlos en vivo era como ver al Ajax holandés en los primeros 70s, inventando el fútbol total, solo que más caóticos.

El hype fue rápido. Al mes de editado por el pequeño sello Merge, los blogs independientes en internet se derretían en elogios.   Luego fueron reeditados en el Reino Unido por el legendario sello Rough Trade, donde se convirtieron pronto en dioses, provocando una religión que en poco tiempo se expandió al resto del mundo.  El álbum significó la redención y limpieza de toda una generación que seguía intoxicada tras la resaca de los 90s. A ello ayudó que David Byrne, Bono y Chris Martin lo alabaran públicamente. Incluso Bowie asegura que compró 50 CDs para regalarlos a sus amigos.  Luego él mismo le dio la bendición a la banda haciendo una excepción a su retiro de los escenarios y apareciendo en vivo para cantar con ellos “Wake Up” en una emotiva presentación durante los Fashion Rocks. La persona que colgó ese video en Youtube solo escribió esto: “If you don´t cry watching this, you are dead inside”. Bowie sabe.

 httpv://www.youtube.com/watch?v=z6c9Ejfu-iU

 

 

 

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