En la punta de la lengua

Agosto ha dado mucho de sí, aprovechando varios hitos personales y superada alguna crisis regresé a lo que verdaderamente me compete: mi vida como miaminauta. Justo este mes se celebró el Miami Spice, una suerte de festival

culinario que se extiende por toda la ciudad. Se trata de una oportunidad magnífica para visitar grandes altares gastronómicos, probar de aquí y de allá. La primera cita tuvo lugar en fastuoso Hotel Epic, concretamente en  Zuma, para muchos uno de los grandes japonés de la urbe. Aproveché su oferta de mediodía, menú de tres platos por $22,00 (bebida aparte), para saborear algunos de los manjares de los que tanto me habían hablado. Fue una experiencia interesante,  aunque confieso que quedé a la espera de más. Sin duda la estrella fue la lubina marinada en miso y los frutos del bosque en whisky con helado de te verde.

Pocos días después visité Lou Lou, un bistro francés en Brickel.  Con una apuesta sencilla y nada pretenciosa en Lou Lou asombran al paladar. Los escargot al horno en cazuela de barro y el brie con trufas e higos fueron las grandes sorpresas de la noche.  Sumergida en el  ritmo gastronómico del Miami Spice conocí otros sitios memorables. Uno de ellos el Oyster Bar, también en Brickel, que además de ser un restaurante especializado  en mariscos, como evidencia su nombre, es una coctelería de estilo clásico. Para  mi felicidad en el Oyster Bar sirven los martinis como Dios manda.   Mientras disfrutaba de la delicia etílica

recordaba al Boadas, uno de mis bares favoritos en plena Rambla barcelonesa…que días aquellos. Resulta increíble la memoria del cielo de la boca que sabe reconocer, sin lugar a dudas, un buen martini que no otro que aquel que la medida perfecta son dos. Siguiendo la ruta del martini en Miami visité Sustain , esta vez en Midtown, un restaurante que hace honor a su nombre nutriendo sus fogones

y espacio con un concepto ¨sostenible¨.  Más que la calidad del martini la gracia está en la estética del lugar y en  la atmósfera que se presta para la buena conversación. A pasar de lo interesante de su carta me limité a probar sus cócteles acompañados de unos deliciosos garbanzos fritos en aceite  de hierbas aromáticas. Sustain es una buena opción para vivir una experiencia ¨slow¨, corriente a la que se apunta el local, una tarde cualquiera.

Confieso que en los últimos tiempos le he tomado el gusto al Midtown miamense. Aprovechando una visita me acerqué, por recomendación, al Cheese Course un establecimiento coqueto con una amplia variedad de quesos y vinos. Descubrir  al Cheese Course me vino como anillo al dedo, hacía meses que buscaba un lugar donde bajar el mono de queso. La variedad es interesante, es posible degustar los quesos por región así como confeccionar tu propia bandeja que bien caza con las olivas y pan de la casa. En cuanto a su bodega resulta atractiva y con una buena relación de calidad y precio.

Uno de los grandes momentos de la temporada estival fue la noche en que celebré mi cumpleaños, mis siete meses en la ciudad y, porque no,  mi particular ferragosto. Para la ocasión escogí Jamón, jamón, jamón, una tasca al más puro estilo español. Su dueño, Felipe, resultó ser el anfitrión perfecto para una noche tan esperada. Nos entregamos a sus sugerencia, nos sirvió lo que le vino en ganas y coincidimos en todo, menos en el fútbol. Jamón, jamón, jamón es de esos lugares en los que echas raíces y lo conviertes en un lugar de reunión de amigos, en tu bar de confianza.

Agosto a sido intenso, en el periplo culinario también fui a parar en más de una ocasión al Wine Depot, uno de mis lugares favoritossituado en pleno corazón de South Beach. Lo fascinante del local es que no falla, sea quien sea el acompañante la velada siempre promete. De aquí cabe destacar su confit de pato, las rillettes, tanto de cerdo como de pato,  la ensalada ibérica y las zetas con chorizo, y por supuesto su amplia gama de caldos.

En fin, que termino el mes con alguno que otro kilo de más, habiendo superado varias resacas y con la cuenta bancaria en números rojos, pero feliz de ser una miaminauta.

© 2011, Yari Candelas. All rights reserved.

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Yari Candelas

Yari Candelas

Nací una calurosa madrugada de agosto a finales de los setenta en medio de una gran crisis política y social que envolvía a mi país, Puerto Rico, aún así me empeñé en la vida. Comencé a viajar mucho antes de ver el mundo, desde entonces he hecho de la traslación constante mi modo de vida. Hace poco me instalé en Miami luego de casi una década en Barcelona. Me licencié en Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico, luego obtuve una maestría en Comunicación Cultural en la Universitaria de Barcelona y finalmente cursé estudios de doctorado, en Humanidades, en la Universitat Pompeu Fabra. Actualmente me desempeño como productora de contenidos audiovisuales para una empresa en ésta mi nueva ciudad, simultáneamente colaboro con varios medios, entre ellos Suburbano, y continúo promoviendo eventos culturales en ambas orillas de Atlántico. Desde estas páginas contaré mis vivencias como Miaminauta, navegaré la urbe en busca de encuentros, lugares y sensaciones que reconduzcan nuestra conflictiva relación.