farsa en tres actos

1

vivíamos en la ladera de la montaña

veíamos el río quebrase a cada hora del día

nuestras palabras eran dulces y simples

mientras fregábamos el adobe cálido de las paredes

mientras cocinábamos hierbas frescas y dibujábamos elefantes

en los trenes de humo

 

la vida era fácil

al pie del hogar cada mañana nos dejaban botellas de leche

 

¿recuerdas el silencio de los arbustos de ají a mediodía?

¿recuerdas cómo nos abandonábamos bajo el desmedro de las sombras?

¿recuerdas nuestros pensamientos como piedra sin fondo?

 

un día sin embargo se nos ocurrió buscar pepitas de oro en el lecho del río

y tus débiles piernas no soportaron el despelote de las aguas

tu cuerpo de libélula se desmenuzó como puñado de arena contra los peñascos

 

desde aquel entonces mis días se volvieron pardos

y en mi mochila llevo siempre esta misma canción

villancico monosílabo

para vilipendiar la mañosidad del vado traicionero

cancioncilla pestilente que se repite como clavo oxidado

retahíla de memorias obsesivas que te invocan

 

pero sin rostro

pero sin ropa

pero sin piel de pluma

pero sin boca

voladora

pero sin codos

pero sin orejas

pero sin ceño fruncido

pero sin ternura en las cejas

 

te extraño desventurada

 

mochila pesa al salir de casa

lanzo guijarros al río como quien no quiere

busco versos nuevos

olita bella que circunde el claro

en la mañana de sol tiznado

busco montuno lomo alambrado

planeta que no me estima

 

máscara doliente busco

para el desamor

sonríe barniz de los años mozos

granito de arroz donde escribir rimas

para mi canción de estalactita

para mi canción fraudulenta

 

2

en el hechizo de un sueño te conocí chapoteando charcos en la esquina

yo andaba horadando los arenales del alcohol

 

dientes serruchaban el tarrajeado finito

libreta ostentaba un solo poema

 

que era un verso

que era una palabra

desnuda

que era una boca abierta

con olor a río

 

fue escrito cuando las lianas de la noche

traspasaban bestias al corazón

los buenos deseos se perdían en el follaje

 

naipes nos arrojaban antiguos augurios

sin advertir nuestra carne rancia de ciudadanos

nuestro aliento vivo que se cae como fruta en cemento

lo empapados en gluten cebo lodo perfume barato

 

 

cuan lucido es el capote del príncipe cuando anuncia la primavera

sin advertir nuestro peso que desborda esta seda que nos hace

no te lo puedes creer como se rompen las costuras príncipe

como se hace pedazos la silla del sentimiento cuando nos sentamos

 

y en eso estamos de acuerdo

la necesidad de correr

de no detenerse por la limonada

la meditación en la pérgola o fuente

 

chapoteando te vi y nos dimos la mano mientras nos jaloneaban el hombro

nos pedían papeles fotos prueba de la estirpe

 

si me gusta la voz aterciopelada del príncipe destino

cuando se encarama en el basalto y participa la hora

la hora nunca la hora falta la pesadumbre transfigurada los pómulos enrojecidos

y no sabe que las sillas se rompen príncipe

que no podemos más con estas ropas de seda que se desgarran

légamo que cuela nuestra vaga visión de las calles

que no tenemos cuerpo sino campanas

que se nos hace difícil persistir mientras usted comanda caretillas

ansiedad de obreros testarudez de capataz

usted comanda y le rogamos se detenga príncipe pues mi novia chapotea charcos

y es de noche y muerdo el cerco para no caerme o quizás para caerme y respirar

porque se nos hace imposible

porque nos queremos y los grillos están hechos de papel

 

desde el alto vozarrón de la tierra

nuestro príncipe anuncia detalles finísimos de la primavera

hoteles lujosos del misterio

porvenir ataviado de un capote que ya quisiésemos tener

para protegernos de la resolana que tuesta los ojos por dentro

 

3

el verano se irá antes de mayo han predicho

es decir antes que puedas recoger tus cosas e irte

porque la aventura que venías planeando ya pesa en la memoria

como un podría haber sido que se fue antes de ser que se esfumó

hojarasca achicharrada eso es ceniza cigarro rápido en dedos crispados

tumbadora que aprieta intestinos mientras se va

el verano se va

se lleva la canción que soñaste y portas arena en los ojos

raspa la ternura de abrigar unos rostros contigo

tus cosas listas para salir hacia la dicha olas malecón amores

ya pesa en el olvido la memoria te jode cuando quieres correr

pero las gaviotas saben más idiomas que los espejos

 

aunque saltes e intentes fijar la cometa el verano se fue

se fue más aun

el final de la historia piensas los codos en la barra

 

pero ya sabes que esto

como lo otro

se asemeja a nada en especial y las cosas cambian

los veranos se van

las palabras germinan

las canciones se repiten

los cigarros se enervan

la farsa termina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Carlos Odría

Carlos Odría

Carlos Odria. PhD. Guitarrista, investigador y docente universitario. Como líder de diversos grupos de jazz y world music ha sido artista invitado a festivales de los Estados Unidos, incluyendo el Florida Folk Festival, Gamble Rogers Music Festival, y el Rainbow Concert of World Music. Otras de sus presentaciones incluyen clases maestras, conversatorios y conciertos en Florida A&M University, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, the Society for Ethnomusicology, University of North Georgia, University of Florida, Thomas University, Jacoby Symphony Hall y Ponte Vedra Concert Hall. Ha sido invitado por el Florida Department of State a ofrecer una serie de conciertos en la casa del gobernador de la Florida representando la cultura hispana en los EE.UU. Como investigador ha ofrecido diversas ponencias en conferencias nacionales e internacionales de musicología centradas en la improvisación musical, la etnomusicología médica y las nuevas corrientes culturales neo-andinas.