Bagdad Tropical: tercera entrega

 

Un ambicioso proyecto urbanístico miamense fracasó y hoy, en su lugar, se encuentra una de las ciudades más pobres y violentas de Estados Unidos.


La obra empezó en 1926, liderada por el prestigioso arquitecto Bernhardt E. Muller, con las oficinas del City Hall y algunos edificios residenciales. Los primeros pasos fueron un éxito: el City Hall era una réplica de una mezquita árabe y los acabados de las otras obras parecían salidos de un cuento, tal como lo había imaginado Curtiss, pero la algarabía duró pocos meses: uno de los huracanes más potentes de la historia destrozó las estructuras y lo poco que se había terminado. La consecuencia fue una gran crisis en los bienes raíces y el desaliento de muchos de los que apoyaban la empresa. Curtiss pasó la página rápidamente y no se dejó doblegar: restauró lo que valía la pena y levantó nuevos y mejores proyectos. No hubo socialitéo aristócrata en el país que no estuviera interesado en esa mágica ciudad árabe que se levantaba en Miami. El sueño de Curtiss empezaba a vislumbrarse como algo real: su ciudad no era una de las más hermosas, sino la más impresionante.