Ena LaPitu Columbié

¿Cómo puede crearse un espacio para la bohemia intelectual? Habría que preguntarles a Rebeca y Arístide del Olancho Café, Bar-Cafetería- Restaurante-Galería, ubicado en el 1864 de la calle ocho, aquí en Miami. Ese pequeño lugar, metido en el suburbano mundo de la Pequeña Habana se ha convertido en una parada obligada de intelectuales y artistas. Allí puedes disfrutar de la pluralidad, lo mismo de las personas que lo visitan como de las cervezas y comidas; pero sobre todo, de la conversación. Me cuenta Rebeca, escritora de radio y televisión, profesora universitaria, y otrora presidenta de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba) en Guantánamo, que allí va un salvadoreño que sabe cine italiano más de que Luchino Visconti; y un ruso, que se las agencia todas las semanas para arrastrar con un grupo distinto de escritores de su país, a los que lleva a tomar el café cubano que ella misma les cuela. Todo es agradable en el pequeño lugar, pero la mayor atracción son sus paredes, de las que cuelgan obras del legendario caricaturista, pintor, diseñador gráfico, músico, productor de espectáculo, creador de estrellas y director artístico Arístide Pumariega.
Arístide y Rebeca son un binomio fuera de serie que pasó a presidir la lista negra de los defenestrados de Cuba, cuando publicaron en Colombia los libros, Fidel Castro el último dinosaurio (Editorial La Oveja negra, 2000) en el que dieron a conocer al mundo, todos los motes o nombretes con los que el pueblo se burla del dictador: El uno, Cara de palo, Pinocho, El loco, Tú papá, Quien tú sabes, El comediante en jefe, Barba truco y Patilla entre otros. En las palabras de presentación del libro se lee: Estos nombres, nacidos de la inteligencia y la sabiduría popular, marcan irónicamente la ampulosidad, el egocentrismo, el carácter autoritario y la aburrida solemnidad del personaje, a la vez que lo definen y ubican como el último ser vivo de una especie en vías de extinción*. El otro libro que terminó por coronarlos es, El viejo y El Mal (Editorial Códice, 2003) un análisis entre el humor y la filosofía, sobre las problemáticas cubanas a partir de la llegada al poder de Fidel Castro. Ambos hechos a cuatro manos, poseen textos de Rebeca y dibujos de Arístide.

En Olancho Café son frecuentes las inauguraciones de exposiciones de Arístides. Hace un par de meses, expuso una serie de música, donde podía apreciarse entre otras, caricaturas de Cachao, Dizzy Gillespie, Los Beatles… Ahora exponen una espectacular  serie en homenaje a la cantante cubana Celia Cruz. Rebeca por su parte no deja la literatura de lado, anda terminando un libro sobre encuentros y semblanzas de personajes y situaciones que se dan en aquel lugar suigéneris; libro que como siempre, llevará las caricaturas de esos personajes de la mano del artista. Aquellos que traspasan la puerta del Olancho y tienen la fortuna de toparse con Arístide, podrían correr con la suerte de que les haga una caricatura al momento, digo suerte porque ese emblemático artista es ya una leyenda.

Muchos se preguntarán, ¿acaso esta fase depresiva del proceso económico mundial por el que pasamos, ha lanzado a los artistas e intelectuales a convertirse en obreros, para poder mantener el techo donde viven? No, nada de cuentos, si bien es cierto que estamos en una crisis que nos mantiene constantemente, como diría mi madre, entre la espada y la pared; siempre, en cualquier lugar del mundo, en todas las épocas, específicamente el creador ha tenido que trabajar en lo que se presente para ganarse el pan. No hay una sociedad lo suficientemente sana, que dedique presupuesto y tiempo para el cuidado de sus mentes brillantes, ellos deberán sostener su vida a como dé lugar. La lista de los que incluso pidieron y piden limosna es sumamente larga. Por eso se aplaude que dos intelectuales como Rebeca y Arístide hayan tenido el acierto de ir haciendo de a poco ese espacio bohemio, sin grandes pretensiones ni maquillajes, remedo de taberna francesa de la época en que Balzac escribía la comedia humana apoyado en la barra. Olancho te abre las puertas al relajamiento, el arte y la creación y a una conversación inteligente y amena.

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Ena LaPitu Columbié. Guantánamo, Cuba. Escritora y artista. Licenciada en Filología. Ha obtenido numerosos premios en crítica literaria y artística, cuento y poesía. Tiene publicados los libros: Dos cuentos (Narrativa. Cuba-1987), El Exégeta (Crítica literaria. Cuba-1995), Ripios y Epigramas (Poesía. Cuba-2001), Ripios (Poesía. USA-2006), Solitar (Poesía USA-2012) y Las horas (Antología. USA-2011). Ha sido publicada en las antologías: Lenguas Recurrentes (Cuba 1982), Lauros (Cuba 1989), Epigramas (Cuba 1994), Muestra Siglo XXI de la poesía en español (USA 2005), La Mujer Rota (México 2008) y Antología de la poesía cubana del exilio (España 2011). Co-dirige las editoriales, EntreRíos y AlphaBeta. Ha colaborado en las publicaciones, La Araña pelúa de París, y las revistas norteamericanas La Peregrina Magazine, Linden Lane Magazine, ¿Qué pasa? y Decir del agua; así como en diversos proyectos privados independientes. Reside en Miami, Florida. Fotos suyas han sido publicadas en periódicos, revistas especializadas en arte, y en otras publicaciones seriadas; también han ilustrado libros y trabajos de poesía y ensayos en varios blogs. Muchas de sus obras tanto de fotografía como de pintura forman parte de colecciones privadas y de galerías. Dirige el blog de Ensayo y Crítica artística y literaria. http://elexegeta.blogspot.com & www.enalapitu.com

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