Uno de los principales atractivos que ofrece la ciudad de Miami es la gastronomía. Es un fenómeno cultural: las calles están colmadas de restaurantes cubanos, japoneses, vietnamitas, turcos, hindúes, griegos, franceses, peruanos, italianos, mexicanos.

Alrededor de la gastronomía, no obstante, gira cierta cultura de élite. Hasta hace algunos años, el que cocinaba era el cocinero; hoy, el que cocina es el chef. Antes, si te sentabas ante una mesa y te servían un plato austero, te quejabas; hoy te ofrecen pequeñas porciones estilizadas que reciben el nombre comida gourmet. En Miami, por ejemplo, el dinero promedio que uno gasta en un restaurante de estos, que hacen de la gastronomía un fenómeno cultural, es más o menos de treinta dólares. Monto del que actualmente no dispone cualquiera para gastar en un plato de comida, un postre y una copa de vino.

Hoy, sin embargo, pareciera ser que este fenómeno cultural se está masificando. Comer rico está cada vez más al alcance del bolsillo. El “Food Truck Movement”, una flota de camionetas que vende comida callejera, viene revolucionando el concepto de comida “elegante”. Los Food Trucks ofrecen platos de comida gourmet a precios accesibles y en porciones generosas. Los primeros aparecieron en las calles de Los Angeles y Nueva York, y bien podrían haber surgido como una versión americanizada de los carritos sangucheros de la peruana Laura Bozzo. En Miami, ahora, son cerca de treinta camionetas —estacionados una al lado de la otra— en lugares específicos de la ciudad, dependiendo del día de la semana. Cada una está decorada con grafitis o dibujos pop art. La variedad de comida, además, es diversa. Hay Food Trucks de cocina francesa, japonesa, mexicana, cubana, entre otras. También hay innovadoras fusiones que vale la pena probar, como “hamburguesas cubanas” o “hot wings asiáticas”.

Son cada vez más los seguidores de esta nueva moda gastronómica. En las distintas paradas de Food Trucks se puede ver día a día un mayor número de personas yendo de camioneta en camioneta. Y es que las tres o cuatro horas que duran estos eventos ya se han convertido en algo más que un simple lugar al cual ir a comer: son un agradable punto de encuentro en el que se reúnen grupos de amigos a comer los novedosos platos, a conversar y a tomar algunas cervezas. Es, en fin, un buen pretexto para romper la intensa rutina que te impone este sistema: trabajo, tele, cama, trabajo, tele, cama, trabajo, tele, cama.

Es cierto que Miami ofrece una vasta gastronomía, pero también lo es que la ciudad no tiene un restaurante donde probar su comida y, lo que es peor, no tiene un solo plato típico. Será entonces que, quizás, estas manifestaciones de cultura culinaria —de élite o masivas—, que poco a poco se van fusionando y trascendiendo en lo social, no sean sino un intento más de la ciudad por definir su identidad, y estemos paladeando los aperitivos de lo que más adelante será “la comida de Miami”. Quién sabe.

Sigue aquí el calendario de los Food Trucks:

http://www.miami-food-trucks.com/

© 2011 – 2013, Pedro Medina León. All rights reserved.

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Nació en Lima, Perú, en 1977. Es autor de los libros Streets de Miami, Mañana no te veré en Miami, Lado B y Varsovia. Es editor de las antologías Viaje One Way y Miami (Un)plugged. En el año 2017 se produjo el cortometraje The Spirit Was Gone, inspirado en los personajes de su novela Lado B. Además es creador y editor del portal cultural y sello editorial Suburbano Ediciones. Como gestor cultural ha sido co-creador de los programas #CuentoManía, Miami Film Machine, Pido la palabra y Escribe Aquí –galardonado con una beca Knight Arts Challenge por la Knight Foundation Center-. También es columnista colaborador en El Nuevo Herald y ha impartido cursos de técnica narrativa en el Koubek Center de Miami Dade College. Estudió Literatura (Florida International University) con una especialización en Sociología y en su país Derecho y Ciencias Políticas (Universidad de Lima).