Amores de ficción

BRISA

        La flora que abrazaba la cabaña era majestuosa, la vivienda embonaba tan bien en la vegetación, que parecía que hubieran crecido

Los cuentos de Mary Jane

Mis dedos bajaban por su espalda de piel canela y sabor a café tostado. Entre mis manos, Daniel iba ajustándose a mi cuerpo como pieza

BRISA

        La flora que abrazaba la cabaña era majestuosa, la vivienda embonaba tan bien en la vegetación, que parecía que hubieran crecido

Los cuentos de Mary Jane

Mis dedos bajaban por su espalda de piel canela y sabor a café tostado. Entre mis manos, Daniel iba ajustándose a mi cuerpo como pieza