Carmen Jiménez ( @elmonolector )

image004Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) tiene nueva novela: Óscar y las mujeres (Alfaguara, 2013). Se trata de una comedia sobre la producción de culebrones televisivos ambientada en Miami, protagonizada por un patético escritor de guiones abandonado por su novia y en fase de bloqueo creativo. Nada que ver con Abril Rojo, que le convirtió en el ganador más joven del Premio Alfaguara de Novela, con 31 años, o con Memorias de una dama y Tan cerca de la vida, en la que experimentó con la ciencia ficción y el thriller psicológico. Con más de 150.000 ejemplares de sus libros vendidos y traducidos a veinte idiomas, Roncagliolo reivindica aquí el humor como vía de escape ante las amarguras de la crisis y como “último refugio de la inteligencia”.

–        Publica una comedia y encima, antes de aparecer en papel, se distribuye por entregas a través de internet. ¿Se ha vuelto loco?

He hecho cosas más raras, de hecho. Pero a la gente le sorprende que escribas una comedia. Cuando escribí una novela de ciencia ficción nadie me preguntó por qué. Ahora sí. Las comedias deberían ser más frecuentes.

–        ¿Cree que la situación en España está para bromas? Quiero decir, ¿por qué decidió escribir una novela de humor en plena crisis económica, con más de cinco millones de parados y personas que se suicidan porque van a ser desahuciadas de sus casas?

Precisamente por eso. Cuando no tienes trabajo y te van a desahuciar, no tienes muchas ganas de leer sobre gente que no tiene trabajo y va a ser desahuciada. En los momentos tristes, la comedia es más necesaria que nunca.

–        Julio Cortázar se quejaba de que “el escritor que se autodefine como escritor, que tiene la ambición de ser un escritor, es un tipo que automáticamente se pone muy serio”, como si la indagación sobre la condición humana estuviera reñida con la comicidad. Sin embargo, a usted le tira el humor. ¿De dónde le viene el gusto por la tragicomedia?

Para los latinoamericanos, el humor siempre ha sido una herramienta de defensa ante la realidad. Tenemos mucho humor negro político, por ejemplo. Y para mí en particular, es el último refugio de la inteligencia. Yo he visto caerse el Muro de Berlín y Wall Street. No creo en grandes ideologías. Pero creo en la capacidad del humor para mostrar la absurdidad de la realidad.

–        Según Eduardo Mendoza, el humor va por barrios. Él practica un humor catalán, fenicio y socarrón. ¿Cómo definiría el suyo? ¿Es latino, español…? No termino de ubicarlo…

Creo que mi humor siempre tiene un dejo de tristeza. Es el humor del que ríe para no llorar.

–        ¿De quién fue la idea de lanzar la novela por entregas?

De la editorial. Odio admitirlo, porque fue una idea muy buena. Me habría gustado tenerla yo.

–        ¿Cómo compra usted los libros en digital o en papel?

Ambos. Leo en digital en lenguas extranjeras, sobre todo. Libros que no puedo comprar en la librería del barrio. Pero si quiero hacerte un regalo, no te mando un link. Te doy un libro de papel.

–        El personajes central de su última novela, el guionista Óscar Coliffato, es patético: obsesivo, amargado, asocial, inmaduro, egoísta, maniático… Un tipo en estado de hemiplejia viril e impotencia creativa al que, como a usted, le pone de muy mal humor que le distraigan cuando está escribiendo. Dígame que no se parece a él en nada más…

También tengo problemas de encías. Es en lo que más nos parecemos Óscar y yo.

–        ¿Puede escribir usted sin estar enamorado o le pasa igual que a su personaje?

Sólo puedo escribir sobre lo que siento en cada momento. Tan cerca de la vida era una novela de cuando yo quería vivir en un planeta diferente. Óscar y las mujeres es la novela de un hombre que se reconcilia con la realidad.

–        Óscar es un tipo para quien el mundo real es una ilusión y la ficción de sus telenovelas es la única realidad. Como escritor, ¿dónde se siente usted más a gusto, en el mundo real o en el universo literario?

Como Óscar, he atravesado un proceso de reconciliación con el mundo real. Me saqué el carnet, hice terapia, aprendí a llevar la contabilidad… Ahora soy un adulto relativamente funcional.

–        Usted trabajó también escribiendo guiones para varias telenovelas. ¿Aprendió algo que luego le haya resultado útil en la escritura de sus novelas?

Mantener a la chica virgen durante 120 capítulos es un gran ejercicio de creatividad. En la vida real, ya nadie es virgen durante más de 3 capítulos.

–        ¿Por qué eligió Miami para ambientar esta historia?

Porque es el lugar que concentra todo lo que Óscar odia.

–        Como ciudad, no sale muy bien parada. Se la presenta como una urbe frívola, chillona y ordinaria. Su protagonista la odia “centímetro a centímetro”. Encuentra ofensiva “la calcinante luz del sol”. Detesta la arquitectura art decó, “los edificios que brotaban como velas en un gigantesco pastel de bodas”. Sufre “con el acento inclasificable de los hispanos” que, en su opinión, han construido “una lengua franca con lo peor de cada dialecto”… ¿Comparte la opinión de Coliffato?

No. A mí, eso es precisamente lo que me gusta de Miami. Y de Barcelona, por cierto. Son ciudades en las que conviven dos idiomas y dos culturas, a veces incluso dentro de la misma frase.

–        Vecinas con casas donde todo es rosa. Boxeadoras con traje de baño y tacones. Productores de telenovela obesos con residencia en un clon de la Casa Blanca en Star Island, aficionados a los juguetes sadomasoquistas. Actrices de telenovela rebosantes de colágeno y silicona… Definitivamente, mi comunidad de vecinos y mi ciudad son un muermo o no sé mirar…

Si alguno es más glamuroso, no lo sabrás. Los europeos son más discretos. Y a los ricos europeos, el dinero les da vergüenza y lo esconden. En América, en cambio, la principal razón para tener dinero es poder lucirlo.

–        ¿Por qué hay tantas prostitutas en sus novelas?

No lo había pensado ¿Hay tantas? Es curioso, porque nunca me he acostado con una.

–        Ha vivido en México, Perú y ahora en Barcelona. ¿Se ha planteado vivir en Estados Unidos? ¿En Miami, quizá, o teme que después de esta novela le declaren persona non grata?

Para mí, Barcelona es la mejor ciudad del mundo. Pero me encantaría pasar una temporada en Estados Unidos. Y sí podría ser en Miami. Óscar la odia pero yo no. De hecho, quizá soy el único escritor que no habla mal de Miami.

–        ¿Qué opina de la vida cultural de esta ciudad?

La feria del libro de Miami es espectacular. Es bilingüe, y está llena de eventos interesantes. Yo vi ahí a Obama cuando aún nadie hablaba de él fuera de Estados Unidos.

–        ¿Qué libro le regalaría usted a Mariano Rajoy?

Bartleby el escribiente de Melville. Rajoy sigue la misma filosofía del protagonista: no hacer nada hasta que todo reviente.

–        ¿A Ollanta Humala?

Mi libro La cuarta espada, donde sale él.

–        Y, ¿a Obama?

Cualquiera de Jonathan Franzen porque sé que le gusta.

–        Ha escrito guiones, novelas infantiles, teatro, novelas políticas, comedias… ¿Qué será lo próximo? ¿Un culebrón tipo Barcenas o Urdangarín…?

Sería demasiado triste. Hay cosas que ni Corín Tellado podría inventar.

© 2013 – 2014, Carmen Jiménez. All rights reserved.

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