Ares

Momentos diversos…

Déjame abrirle a la noche una herida

que atraviese como un grito su costado,

y que quede para siempre en el pasado

de las cosas que ya damos por perdidas.

 

Dejame ponerle entre los dedos un milagro

que nos salve de este agravio inminente

de tener que vivir para la muerte

desde el centro de este pecho inhabitado.

 

Déjame enterrar en su pelo un enigma,

que llevo las marcas del amor por ventura

y el beso mortal de la locura

en la sangre indeleble de mi estigma…

 

 

La espera es un trago amargo que ha hecho casa en mi lengua…

 

 

Soy presa delirante en las fauces del tiempo,

soy víctima podrida en su acechanza vil,

cada latido a golpe de su paso errante,

va mordiendo lo blando que aún habita en mi.

 

Soy víspera olvidada en el ardid del cobre,

soy roce pendenciero apunto de existir,

que luce su osadía y carga a sus espaldas,

la suerte de un pasado que no tuvo fin….

 

 

Certero el día se acontece infiel a mis impulsos,

me sonríe la mañana en su sarcástico desdén…

Yo fiel al mordisco azul , rectangular de la ventana,

me escudo de la luz, tras el cristal de mi estrechez…

 

 

Distante, ausente, te veo pasar de lejos.

Rutina, silencio, saldo a favor del tiempo.

 

 

Esta inercia indisoluble y pluriforme,

vasta en sus manifestaciones: …la Vida…

empujándonos siempre hacia las garras feroces,

de su eterno vicio: …La Muerte…

 

 

Visceral pasión la que nos mueve:

la incertidumbre…

energúmeno motor que nos empuja:

la duda…

 

 

Una vela…

como rasgando el silencio de la noche.

 

 

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