Gino Winter
cantinflas1La Filosofía es la tierra de nadie situada entre la Ciencia y la Teología, y expuesta al ataque de ambos bandos” – Bertrand Russell.

Nunca tuve problemas con curso o materia alguna hasta que me topé con la Filosofía (amor a la sabiduría o ciencia del web-eo autorizado, según como se la mire). Cuando mi profesor Onésimo empezó a explicar los Diálogos entre Sócrates y Platón con frases de Aristóteles, Heráclito y del mismo Séneca, yo pensé que se había fumado una palmera… Más adelante se le dio por enfrentar las teorías del renegón Schopenhauer, del loco Voltaire y del fascista Nietzsche versus los iluminados Thomas Moore, Tomás de Aquino e Ignacio de Loyola, con lo cual comprobé que no solo fumaba de la mala sino que se la fumaba verde…
Luego de una refrescante zambullida en la Lógica de Descartes con ejercicios basados en los métodos deductivos de Sherlock Holmes (Sir Arthur Conan Doyle), se quedó pegado en la duda cartesiana y desde Kierkegaard dio un salto mortal hasta Sartre y el nihilismo, con regresiones periódicas (flash-backs) hasta Hume, Locke, Marx, el web-ass de Rousseau y hasta el mismo Macchiavello. Todos en la clase estábamos seguros de que se estaba metiendo de esa que mató al Papa. La ingenuidad de mis preguntas y mis opiniones ad-hoc lograron que Onésimo me invitara a abandonar su clase, prometiéndome que me aprobaría el año entero si no volvía a saber de mí. Como diría el Padrino: “una oferta que no pude rechazar”. Por ese entonces pensaba como Machín Alberto (Pataclaun en la Ciudad): “A veces quisiera ser culto solo para saber si no me están hueveando”

Hace poco, decidido a saber de una vez por todas quién soy y qué miércoles se supone que haga en este mundo tan bizarramente bello, lleno de bestias bípedas, me fui a una Biblioteca del Miami Dade College, y entusiasmado por una frase helénica (“El trabajo es una actividad tan denigrante que solo debe ser realizada por esclavos”), saqué libros de Sartre, Russell, Wittgenstein y del filósofo de moda: Jacques Derrida y su maldita manía deconstructiva. Ni la Geometría Analítica Vectorial, ni la Mecánica Cuántica Ondulatoria, ni las Teorías de los Fractales y de la Relatividad Especial en la Antimateria, me hicieron sentir tan desprotegidamente bruto como las tramoyas filosóficas de estos malabaristas del pensamiento humano. A pesar de que empecé con Phylosophy for Dummies (para estúpidos), he quedado tan confundido que lo único que me ha quedado bien en claro es que yo no sirvo para esta vaina. Ya no sé ni quién soy; antes al menos tenía una vaga idea, pero ahora me miro al espejo y no sé qué hago allí dentro…

No sé si estoy soñando o soy un sueño de algún web-on que está durmiendo y al que otro lo está también soñando luego de una sobredosis o de una canción de Arjona… No sé si “Cogito, ergo sum” o pienso y luego cojeo, y soy marginado por otro que ni siquiera es y nunca fue ni será, así pague… O si quizás ahora mismo estoy donde nunca voy y donde nunca fui, como Charly García… Si antes pensaba que me estaba yendo mal y que probablemente “tenga la azotea mal amoblada”, ahora, gracias a la Filosofía, estoy plenamente convencido de ello. Pero al fin he podido descentrar y subvertir las jerarquías y entender, luego de pasar la signe éponge de la semiótica, la realidad ontológica trascendental (sin logocentrismo metafísico sous-rature) del diálogo de dos filósofos, opuestos binarios, que conversaban frente a frente en un afamado manicomio de Lima:
–¿Estás TÚ?
–¡No, no estoy YO!
–Entonces me voy…
–¿Para qué me buscabas?
–Para pagarte los mil dólares que te debo.
–¡Entonces YA llegué!
–Lo siento, YO YA ME FUI…
GinoNzski

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Gino Winter (a) "Ginonzski": Nació en los Barrios Altos, Lima-Perú, de padre suizo-anglosajón y madre ítalo-peruana. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue comando-paracaidista de la Fuerza Aérea, gerente de negocios y de riesgos en un gran grupo financiero y finalmente trabajador ilegal en varias ciudades de USA. Desde hace algunos años funge como escribidor. Crónicas Ilegales es una columna de humor negro que cuenta las experiencias tragicómicas de un inmigrante ilegal en su lucha por sobrevivir en diferentes ciudades norteamericanas, especialmente en Miami.